Política

Borrador de carta por los 50 años compromete «a defender los principios civilizatorios de las amenazas autoritarias»

Agencias

El texto, que ya ha sido rechazado por la derecha, también llama a «enfrentar los desafíos de la democracia con más democracia, nunca con menos» y a «condenar la violencia».

El Gobierno dio a conocer el contenido del acuerdo que presentará en la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado, el próximo 11 de septiembre, denominado como “Compromiso de Santiago“.

Se trata de un borrador que el presidente Gabriel Boric envió a los dirigentes de los partidos políticos, con el objetivo de sumarlos a una declaración conjunta que condene los ilícitos ocurridos durante la dictadura militar y que contiene cuatro aspectos relevantes: el cuidado y la defensa de la democracia, la condena a la violencia, la promoción y respeto incondicional de los Derechos Humanos, sin anteponer ideología alguna, y el fortalecimiento de los espacios de colaboración entre Estados.

Desde el Ejecutivo han destacado que el objetivo de la carta es, como país, hacer una declaración en pro de la democracia y los derechos humanos, en la que todos quienes suscriban a ella se comprometan al respeto de estos principios.

ESTO ES LO QUE DICE EL BORRADOR:

Al cumplirse 50 años del quiebre violento de la democracia en Chile que le costó la vida, la dignidad y la libertad a tantas personas, chilenas y de otros países, queremos, más allá de nuestras legítimas diferencias, comprometernos
en conjunto a:

1. Cuidar y defender la democracia, respetar la Constitución, las leyes y el Estado de Derecho. Queremos preservar y proteger esos principios civilizatorios de las amenazas autoritarias, de la intolerancia y del menosprecio por la opinión del otro.

2. Enfrentar los desafíos de la democracia con más democracia, nunca con menos, condenar la violencia, y fomentar el diálogo y la solución pacífica de las diferencias, con el bienestar ciudadano en el horizonte.

3. Hacer de la defensa y promoción de los derechos humanos un valor compartido por toda nuestra comunidad política y social, sin anteponer ideología alguna a su respeto incondicional.

4. Fortalecer los espacios de colaboración entre Estados a través de un multilateralismo maduro y respetuoso de las diferencias, que establezca y persiga los objetivos comunes necesarios para el desarrollo sustentable de nuestras sociedades.

Cuidamos la memoria, porque es el ancla del futuro democrático que demandan nuestros pueblos.

QUÉ DICE LA DERECHA

La UDI ha dicho que no firmará la carta. Su presidente, Javier Macaya, dijo que «no estamos dispuestos a participar en hitos que generen más división y que de alguna manera nos pongan al ‘servicio’ de hechos que no tienen una sola mirada. Nosotros no nos vamos a poner al servicio de una verdad oficial en esta materia. No tenemos disposición para eso, lo hemos conversado con el resto de los partidos de Chile Vamos”.

Desde RN, Rodrigo Galilea manifestó que “nosotros no vamos a firmar una declaración conjunta. Ya hemos sido muy claros en nuestra defensa de la democracia, del Estado de Derecho y en la condena de las violaciones de los derechos humanos. En cambio, el Presidente Boric se ha mostrado equivoco e inconsistente, generando nuevamente división entre los chilenos. El gobierno desaprovechó hace varias semanas la posibilidad de una reflexión constructiva”.

La senadora Paulina Núñez, enfatizó que «no estamos dispuestos a blanquear la actitud divisionista del Gobierno. No voy a firmar ningún acuerdo unilateral y sesgado de la historia. Lamentablemente el Presidente Boric sigue farreándose oportunidades de unir a Chile”.

Todo esto, cuando desde el Gobierno la ministra vocera Camila Vallejo aseveró que lo contenido en el texto «no son temas negociables».

«Es un compromiso súper sencillo: democracia siempre, respeto a los derechos humanos siempre, ni más ni menos. A cualquier persona le va a hacer sentido, es el ABC de una sociedad civilizada», aseguró y reiteró que «son compromisos humanitarios y democráticos, y en eso no debiésemos tener grandes diferencias. Pero insisto: el Presidente no obliga a nadie, sino que hace una invitación de consensos civilizatorios básicos».

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