Política

Quiroz instala crisis por recortes a programas sociales

Mario López M.

Jorge Quiroz, imagen referencial creada con herramientas digitales
La propuesta de recortar 142 programas públicos por $5,4 billones abrió una fuerte crisis política y social. Mientras Hacienda habla de eficiencia, miles de familias ven cómo se pone en riesgo la alimentación escolar, la salud pública y la protección social.

Las filtradas minutas emanadas de Jorge Quiroz en Hacienda, instala una severa crisis por recortes a programas sociales que afectarían a los más necesitados y la clase media.

El verdadero poder hoy en La Moneda parece no estar en el despacho presidencial, sino en Hacienda. El ministro Jorge Quiroz instaló una de las mayores controversias del año tras proponer recortes a 142 programas públicos por un total de $5,4 billones, en una señal que muchos interpretan como una muestra brutal de desconexión con la realidad que vive la mayoría de los chilenos.

El oficio enviado a los ministerios no fue una sugerencia menor. Se trató de una instrucción que plantea ajustes adicionales al 3% ya exigido para este año, llegando incluso al 15%. La medida abre la puerta incluso a la eliminación de programas sensibles de cara al Presupuesto 2027, con proyección hasta 2031. La medida generó críticas inmediatas incluso dentro del propio oficialismo y desde distintas carteras que ya anticipan resistencia.

Fuego amigo

El diputado Jorge Alessandri (UDI), ha sido uno de los líderes gremialistas más enfáticos en señalar la ausencia de medidas para la clase media. “Lo más importante de todo es solucionarle un problema a la clase media, a los trabajadores, que salgamos de ese congelamiento del 8,2% de desempleo, que llevamos por 38 meses”, señaló el diputado Alessandri, en una entrevista con Tele 13 Radio.

Entre los programas observados aparece el Programa de Alimentación Escolar, una línea roja para cualquier gobierno que entienda lo que significa la pobreza real. En miles de hogares, esa comida no es un complemento: es la principal garantía de alimentación diaria para niños y niñas que dependen del sistema público para estudiar y vivir con dignidad», dijo.

“Yo no veo en las 43 medidas una que haga celebrar y que ponga contenta a la clase media, una que le hable directamente a la clase media. Yo veo mucha emoción en los grandes inversionistas (…), me falta una medida que diga: ‘Mire, el trabajador chileno va a poder descontar, por ejemplo, gasto en educación, gasto en salud y gasto en cuidados’ de su impuesto de segunda categoría”, sostuvo Alessandri.

Golpe a línea de flotación social

También están bajo revisión fondos vinculados a educación pública, becas y programas de apoyo territorial. No se trata de cifras abstractas ni de planillas Excel. Son recursos que sostienen a familias completas en un contexto marcado por inflación, listas de espera en salud, endeudamiento y una creciente precariedad laboral.

Desde Hacienda intentaron bajar el tono asegurando que todavía no existe una decisión definitiva. Pero cuando se instala la idea de recortar primero en lo social y después explicar, el daño político ya está hecho. La ciudadanía entiende perfectamente dónde cae siempre el ajuste: nunca arriba, siempre abajo.

Rueda de carreta

La Federación Nacional de Enfermeros también rechazó la propuesta y advirtió que estos recortes podrían empujar al sistema público de salud hacia un escenario crítico. Desde el gremio hablaron de una “señal de alerta” y alertaron sobre riesgos en la continuidad de tratamientos y en la estabilidad hospitalaria.

Por su parte, el diputado socialista Daniel Manouchehri, señaló al respecto: «Ahora el gobierno salió a afirmar que ‘nosotros no dijimos que se iba a terminar’. Yo les recomendaría que abrieran el diccionario, la Real Academia, y vieran lo que significa la palabra descontinuar. Porque todos entendemos que cuando ellos sugieren que ese programa hay que ‘descontinuarlo’, es que están sugiriendo que el programa no va a ir más», aseguró.

As u vez, la senadora Daniella Cicardini (PS), integrante de la comisión de Hacienda del Senado, señaló que «por fin está hablando el gobierno con la verdad. Y lo que acá se pretende es que esta reforma tributaria que beneficia a los súper ricos. Alguien va a tener que pagar esa cuenta. Y pareciera ser que lo que se quiere instalar por parte del gobierno es obligar a que los más pobres tengan que pagar lo que no quieren pagar los superricos. Y a mí me parece que es una situación bien impresentable, inaceptable, incluso injusta, cruel, indolente», agregó.

Gobierno de tecnócratas

El problema de fondo no es solo fiscal. Es moral y político. Mientras se habla de responsabilidad presupuestaria, el mensaje que reciben las familias es que se discute si sus hijos comen, si su atención médica continúa o si la educación pública sigue respirando.

Kast presentó su llamado “Plan de Reconstrucción Nacional” como una apuesta por el crecimiento y el empleo. Sin embargo, cuando la reconstrucción empieza por debilitar la red de protección social, la pregunta deja de ser económica y pasa a ser profundamente humana: ¿reconstrucción para quién?

Porque si el costo de ordenar las cuentas fiscales lo pagan nuevamente los estudiantes, los enfermos y la clase media, entonces no estamos frente a un plan de desarrollo. Estamos frente a una política de abandono con lenguaje técnico.

Y ahí aparece la verdadera discusión: si Quiroz es solo el ministro de Hacienda o, en los hechos, el verdadero gobernante de Chile.

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