La extrema derecha asume que hay cuestiones “intransables” y “complicadas” que hacen difícil un acuerdo con el oficialismo y aún más dificil aprobar un texto a la medida de Kast.
El proceso anterior adoleció de algo imprescindible: criterio
Parece una locura, pero los republicanos hacen ver a la UDI, un partido centrado, y eso es tanto así, que ese partido de extrema derecha se ha visto obligado a negociar no solo con el oficialismo, sino que además con Chile Vamos, que, en vez de poner cordura, tiende a imitar el delirio ultra de los seguidores de Kast.
Así, en medio de las negociaciones con Chile Vamos y el oficialismo, el partido fundado por José Antonio Kast divide sus enmiendas en dos categorías: aquellas en las que es inviable que puedan ceder y en las que podrían flexibilizar sus posturas.
El problema para la extrema derecha, es que quedó amarrada a sus posturas identitarias y, al no poder moderarlas, solo genera rechazo. En materia de aborto, por ejemplo, su postura es intransable y borra de una plumada, no solo el derecho de una mujer de disponer de su vientre -lo que es cuestionado no solo por republicanos-, sino que le niega el derecho al aborto en las tres causales apoyadas por la mayoría de los chilenos.
Ad portas de que la próxima semana inicie el proceso de votación en las respectivas comisiones del Consejo Constitucional, las seis bancadas del órgano redactor ya tienen claras cuáles son sus líneas rojas, es decir, aquellas materias que quieren defender hasta el final, en las cuales hay poco margen de ceder.
Desde republicanos, quienes tienen mayoría en el órgano redactor -poseen 22 de los 50 escaños-, dividen sus enmiendas en dos categorías: “complicadas” e “intransables”. Las primeras son materias en las que podrían flexibilizar sus posturas, mientras que las segundas son aquellas áreas en las que es inviable que puedan ceder.
Dentro de las línea rojas “intransables” se encuentran la libertad en seguridad social y salud, y la protección a la vida del que está por nacer. Veamos en qué consisten sus intransables posturas:
AFP
En esta materia, la extrema derecha cuenta ya con el respaldo de Chile Vamos: “El Estado deberá respetar el derecho de los cotizantes a elegir libremente la institución que administre sus ahorros previsionales provenientes de las cotizaciones obligatorias y voluntarias, y de los fondos que se generen, garantizando su propiedad, así como su heredabilidad. En ningún caso los fondos ahorrados y generados podrán ser embargados, expropiados o apropiados por el Estado a través de mecanismo alguno”, dice la norma ingresada.
Para el oficialismo, la elección “constitucionaliza” el sistema de las aseguradoras de fondos de pensiones (AFP), lo que parece increíble que una materia como esta, sea de caracter constitucional y no legal, como pareciera que correspondería.
ISAPRES
La extrema derecha también es apoyada en este punto por CHV: “Cada persona tiene derecho a elegir la entidad prestadora de salud, así como la entidad que entregue cobertura a dichas prestaciones, sean estas estatales o privadas”. Además, Chile Vamos ingresó enmiendas que contemplarían un plan básico y universal. El oficialismo sostiene su negativa a la libertad de elección en asegurador y prestador, puesto a que esto, al igual que el punto anterior, “constitucionaliza” a las isapres.
ABORTO
Aquí el partido de José Antonio Kast no cuenta con el beneplácito de Chile Vamos, no al menos, en su totalidad: proponen una norma que “protege la vida del niño que está por nacer y la maternidad”. La UDI, por su parte, ingresó lo siguiente: “La ley protege y respeta la vida del niño que está por nacer. La madre gozará de especial asistencia y protección durante el embarazo y después del parto”. Desde RN-Evópoli se ingresó la norma para proteger “la vida del ser humano que está por nacer y la maternidad”. Aunque fuentes de Chile Vamos enfatizan que están de acuerdo con la ley actual de aborto en tres causales.
Para el oficialismo esto significa un tema intransable, según personeros del sector, y estas enmiendas podrían generar un retroceso a los derechos sexuales y reproductivos.
LO TRANSABLE PARA LA EXTREMA DERECHA
Una materia en la cual ha ido entendiendo la extrema derecha que, de aprobarse la sumisión de los tratados internacionales a la constitución, como propusieron, nos pondría como país fuera del marco del derecho internacional, es este punto, por lo que están abriéndose a «negociar».
Para republicanos los tratados internaciones deben tener un rango infraconstitucional, es decir, por debajo de la Constitución. RN y Evópoli no definen jerarquía, mientras la UDI lo deja a un rango constitucional, o sea, al mismo nivel que la Carta Magna. Para el oficialismo y parte de la derecha convencional, los tratados internacionales deben tener un rango supraconstitucional.
Desde republicanos se ha esbozado que están en contra de la paridad, sin embargo, fuentes del partido comentan que este es un tema en el que pueden ceder. Por su parte, en Chile Vamos señalan que están de acuerdo con la paridad de entrada, pero no de salida. El oficialismo, por su parte, va a defender la norma transitoria que quedó estipulada en el anteproyecto redactado por los expertos, que establece un equilibrio de sexos, en donde ninguno puede superar la proporción de 60%-40%.
En el tema de los violadores a los derechos humanos, hay discordia: los republicanos ingresaron una norma que fue muy criticada por varias voces. La indicación se lee como: “Las personas mayores de 75 años o que padezcan enfermedades terminales, debidamente calificadas, cumplirán la prisión preventiva, presidio o reclusión en su domicilio. Esta disposición solo será aplicable a aquellos casos en que la conducta sancionada no represente un peligro actual para la sociedad”.
Personeros de la colectividad comentan que esta indicación puede ser cedida, puesto que se trata de una enmienda que reconocen como más “identitaria”. Para la izquierda, por su parte, esto significa un “perdonazo” a los condenados de Punta Peuco. En la derecha convencional, muy tentada a imitar a los de la extrema derecha, este punto les hace ruido, lo que no daría a republicanos la posibilidad de imponerlo.






