Minutos antes de las diez de la mañana la diputada María Luisa Cordero (Ind-RN) ingresó al hemiciclo de la Cámara de Diputados y tomó asiento en su puesto, cuestión que no tendría nada de raro si no fuera porque desde el 7 de agosto está desaforada (sanción confirmada por la Corte Suprema) tras la querella por injurias con publicidad interpuesta por la senadora Fabiola Campillai y, por lo tanto, no puede ingresar al recinto.
Como si nada, conversó con el secretario general de la Corporación, Miguel Landeros, y después sacó su tejido y se dispuso a participar de la sesión.
El presidente de la Cámara, Ricardo Cifuentes (DC), informó que aún no han sido notificados por la Suprema, por lo que Cordero aún sigue en pleno ejercicio de sus funciones, aunque adelantó que ya se comunicaron con el máximo tribunal para que se acelere la tramitación.
En lo que respecta María Luisa Cordero, aseguró que “seguiré viniendo hasta que me notifiquen”.






