En su Reunión General Anual, la IFAB, organismo encargado de las reglas del fútbol, respaldó una propuesta impulsada por la FIFA que prohibirá a los jugadores cubrirse la boca con la camiseta, las manos u otros objetos al momento de hablar dentro del campo. El objetivo: facilitar la identificación de insultos o expresiones discriminatorias y evitar que eventuales agresiones verbales queden fuera del escrutinio arbitral y audiovisual.
MÁS FISCALIZACIÓN Y MENOS MARGEN PARA EL ANONIMATO
La decisión se produce en medio del revuelo generado por la denuncia de Vinicius Jr. contra Gianluca Prestianni, tras un presunto episodio racista ocurrido en un duelo de la UEFA Champions League en Lisboa. El caso, actualmente bajo análisis de la UEFA, volvió a instalar el debate sobre la efectividad de las herramientas disciplinarias disponibles.
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En medios españoles, la medida ya fue bautizada informalmente como la “Ley Vinicius”, en alusión a los reiterados episodios de racismo que ha denunciado el delantero del Real Madrid.
Según reportes europeos, la sanción inicial para quienes infrinjan la nueva norma sería tarjeta amarilla, aunque los detalles finales se ajustarán en los próximos meses.
CAMINO AL MUNDIAL 2026
La implementación definitiva está prevista antes del próximo Mundial que organizarán Estados Unidos, México y Canadá en 2026. La FIFA busca que el torneo marque un estándar más estricto en materia de conducta dentro del terreno de juego.
Si bien el ente rector ha desarrollado campañas y protocolos antirracismo en los últimos años, reconoce que los hechos discriminatorios persisten tanto en las tribunas como en la cancha. La nueva disposición apunta a reducir los espacios de impunidad verbal y reforzar la trazabilidad de las conversaciones entre futbolistas.
Más que un cambio estético en el reglamento, la medida representa un intento por transparentar el diálogo en el campo y dotar a árbitros y organismos disciplinarios de mayores herramientas probatorias frente a denuncias de racismo.







