Una comisión investigadora en la Cámara para establecer la situación de cada uno de los niños haitianos dados por desaparecidos, revisar la actuación de las instituciones y determinar posibles negligencias, irregularidades o delitos, impulsará el diputado Daniel Manouchehri (PS).
Lo afirmó en una columna de opinión donde acusó a sectores de la derecha de utilizar el caso de esos menores de edad para sembrar miedo, difamar adversarios políticos y construir acusaciones criminales que, hasta ahora, no cuentan con respaldo probatorio.
El parlamentario expresó que debe investigarse “hasta saber dónde y cómo está cada uno de estos niños”, pero advirtió que esa obligación no autoriza a presentar sospechas como delitos acreditados.
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“Lo que hemos visto es una de las expresiones más descarnadas de la miseria política”, criticó Manouchehri en referencia al diputado de Evópoli Jorge Guzmán, quien planteó la posible existencia de una red de tráfico de menores, y al republicano Enrique Bassaletti, quien mencionó incluso la posibilidad de tráfico de órganos.
“Ninguno mostró una prueba, pero la película de horror ya estaba instalada”, afirmó.
«UNA SOSPECHA NO ES UNA PRUEBA»
En su texto publicado por radio Bío Bío, Manouchehri sostuvo que las versiones difundidas por la derecha contrastan con los antecedentes entregados por instituciones como la Fiscalía -que no existen antecedentes sobre tráfico de órganos- o el ministro de Defensa, Fernando Barros, quien aseveró que no hay elementos serios para sostener la existencia de tráfico de niños, prostitución infantil o que los menores estén efectivamente desaparecidos.
“Una sospecha no es una prueba. Y un niño al que no se encontró en una dirección registrada no puede darse por secuestrado, prostituido o víctima de tráfico de órganos”, enfatizó.
Manouchehri recordó que varios de los niños haitianos presentados públicamente como desaparecidos estaban viviendo con sus familias y asistiendo al colegio. “Buena parte del escándalo se armó confundiendo, a propósito, al niño que un registro estatal no alcanza a ubicar con el niño que de verdad desapareció”, recriminó.
Puntualizó, de todos modos, que aún existen casos que se deben esclarecer y situaciones de precariedad que requieren intervención del Estado.
«BASTÓ QUE FUERAN HAITIANOS»
Para el diputado, la nacionalidad de los menores fue utilizada para amplificar sospechas y convertir problemas administrativos en una trama criminal. También cuestionó que sectores que respaldaron una iniciativa para priorizar a niños chilenos sobre migrantes en el acceso a salud y educación aparecieran ahora como defensores de los derechos de la infancia haitiana.
“Primero los quisieron al final de la fila. Ahora los usan de combustible. No les importan los niños haitianos. Les sirve el miedo que pueden fabricar con ellos”, sostuvo.
“Bastó que esos niños fueran haitianos para que algunos estuvieran dispuestos a imaginar lo peor. Y para transmitirlo como si fuera verdad”, expresó Manouchehri.
El parlamentario insistió en que no busca ocultar las fallas del Estado ni cerrar anticipadamente la indagatoria al respecto.
“Que se investigue todo. Que se ubique a cada niño y nos aseguremos de que esté bien. Pero también deben responder quienes usaron la nacionalidad y el color de piel de estos niños para construir una historia de horror sin una sola prueba”, concluyó.







