El testimonio y la perseverancia de 47 víctimas resultaron fundamentales para que el Sexto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago condenara a José Pérez Fuentealba, conocido como el “psicópata de Facebook”, a presidio perpetuo calificado.
Luego de varias semanas de juicio oral, el tribunal estableció por unanimidad su responsabilidad en 66 delitos, entre ellos abuso sexual sin contacto, abuso sexual agravado, producción de material pornográfico infantil y amenazas.
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La investigación estuvo a cargo de la Fiscalía de Género Oriente y la causa fue asignada a la fiscal regional Metropolitana Oriente, Lorena Parra.
VÍCTIMAS SOSTUVIERON LA ACUSACIÓN
Parra destacó que la sentencia también fue posible gracias a quienes denunciaron y mantuvieron su participación durante todo el proceso penal.
“Esta condena se debe a la valentía de nuestras víctimas, quienes se atrevieron a denunciar, se mantuvieron adheridas durante el proceso penal y, además, fueron capaces de comparecer y asistir al juicio oral”, afirmó la fiscal regional.
La fiscal de Género, Glenis Sánchez, explicó que el Ministerio Público recibió más de 200 denuncias provenientes de distintas zonas del país que describían el mismo método utilizado por Pérez Fuentealba.
“La Fiscalía de Género Oriente investigó y llevó a juicio oral 66 hechos cometidos en contra de 47 víctimas”, precisó la persecutora.
PERFILES FALSOS Y OFRECIMIENTOS DE DINERO
De acuerdo con los antecedentes acreditados durante el juicio, entre 2018 y 2024 el condenado creó perfiles falsos en Facebook utilizando identidades de mujeres. Mediante esas cuentas contactaba a adultas y adolescentes y se presentaba como masoterapeuta.
Pérez Fuentealba aseguraba estar preparando un trabajo universitario para el cual necesitaba fotografías de distintas partes del cuerpo. A cambio del material, ofrecía un pago.
Para ganarse la confianza de las víctimas, enviaba fotografías y videos de otras mujeres y adolescentes que, según afirmaba, ya habían participado en el supuesto proyecto anunciado en sus perfiles.
DECEPCIÓN SEGUIDA DE AMENAZAS
Una vez que recibía las imágenes, comenzaba la extorsión. El condenado amenazaba a las víctimas con publicar las fotografías y divulgar sus antecedentes personales si no accedían a grabar nuevos videos de contenido sexual.
La Fiscalía de Género Oriente logró acreditar esta dinámica reiterada y presentar ante el tribunal los antecedentes correspondientes a los 66 delitos. La sentencia impuesta corresponde a la sanción más grave contemplada por la legislación chilena.







