Plásticos deteriorados en playa Pingueral generan peligro de contaminación y denuncia vecinal. Una gran cantidad de material plástico permanece expuesta y en avanzado estado de deterioro sobre la playa de Pingueral, en la comuna de Tomé, Región del Biobío.
Imágenes conocidas por EstaPasando muestran numerosos restos plásticos rotos y deshilachados junto a una estructura emplazada sobre la arena y próxima al borde costero.
Vecinos y visitantes del sector vienen realizando gestiones para conseguir que el material sea retirado. Advierten que su progresiva degradación podría terminar incorporándolo al mar en forma de partículas cada vez más pequeñas.
Denuncia sin respuesta

Un comunicador local recorrió el lugar y denunció que los restos corresponden a materiales utilizados en distintas obras y piscinas para tratamiento de agua construidas en el sector.
Las imágenes permiten acreditar la existencia, cantidad y deterioro del material sobre la playa. Sin embargo, por sí solas no permiten determinar quién lo instaló. Precisamente esa es una de las cuestiones que deberá aclararse.
Reclamos sin respuesta
La doctora Paula Sepúlveda señaló que los vecinos llevaron la situación hasta la Municipalidad de Tomé, pero aseguró que hasta ahora no han obtenido respuesta. Su preocupación se concentra especialmente en las consecuencias ambientales que puede producir la permanencia de esos materiales a pocos metros del mar.
Sepúlveda explicó que, al degradarse, los plásticos pueden fragmentarse hasta convertirse en microplásticos, alcanzar el ecosistema marino y ser ingeridos por distintas especies. “Ese solo hecho es muy grave, ya que se aumenta la contaminación de nuestro mar”, afirmó.
¿Por qué importa que esos plásticos permanezcan deteriorándose a merced del oleaje? Porque el problema no termina cuando desaparecen de nuestra vista. Al fragmentarse pueden convertirse en microplásticos, llegar al mar y ser ingeridos por peces y otras especies.

Entonces dejan de ser solamente basura abandonada en una playa. Entran en la cadena alimentaria y pueden terminar alcanzando también aquello que consumimos los seres humanos. Esa es precisamente la preocupación planteada por la doctora Paula Sepúlveda.
La preocupación tiene fundamento ambiental. Los microplásticos secundarios se originan mediante la fragmentación y degradación de objetos plásticos mayores y pueden ingresar a los ecosistemas acuáticos. Peces y otras especies marinas pueden ingerir esas partículas.
¿Quién se hace responsable? El problema inmediato, sin embargo, está a la vista. Los restos continúan deteriorándose sobre la playa Pingueral y hasta ahora los vecinos no han conseguido que sean retirados.
Una playa nuevamente en controversia
Pingueral conoce de disputas relacionadas con su borde costero. Durante años estuvo en el centro de una controversia por las restricciones al acceso peatonal a su playa, que incluso requirió la intervención del Ministerio de Bienes Nacionales.
Esta misma semana surgió una nueva polémica por la instalación de un cerco. Bienes Nacionales fiscalizó el lugar y constató que el acceso peatonal permanece abierto, aunque anunció una revisión de la delimitación entre la propiedad privada y la playa.
Esta vez el problema es otro y resulta bastante más visible. Mientras se determina quién instaló el material y quién debe responder por él, los plásticos permanecen allí, deteriorándose sobre la arena y a pocos metros del mar.







