¿Qué quedó de la prometida reactivación económica? Esta es una pregunta para nada baladí, sobre todo al mirar los índices económicos y de empleo. Pero la sorpresa vino desde Londres en las palabras del ministro Quiroz: Chile enfrenta «Una gran recesión minera».
El Gobierno viajó al Chile Day europeo asegurando que el país está de vuelta. En Londres, sin embargo, el propio ministro de Hacienda reconoció una “gran recesión minera”. El Banco Central redujo drásticamente la proyección de crecimiento para 2026 y el desempleo llegó a 9,5%. La recuperación prometida sigue esperando.
Chile está de vuelta. Esa fue una de las frases con que el Gobierno llegó esta semana al Chile Day en Europa para convencer a inversionistas de que el país recuperó el rumbo del crecimiento. El problema es que los números parecen haberse quedado en Chile.
Mientras la comitiva económica desplegaba en Madrid y Londres su cartera de proyectos y las bondades de la estrategia gubernamental, el propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, terminó reconociendo una realidad bastante menos auspiciosa: “Estamos viviendo una gran recesión minera”. No fue una expresión de la oposición ni el diagnóstico de un economista crítico del Gobierno. Lo dijo el encargado de las finanzas públicas durante el Chile Day de Londres.
Una caída del 7%
Quiroz estima que la producción minera terminará 2026 con una caída cercana al 7%. Según sus propios cálculos, ese retroceso restaría directamente alrededor de un punto al crecimiento del PIB y otro medio punto por efectos indirectos.
El dato ayuda a comprender el mal desempeño económico, pero no alcanza para explicarlo todo. El último Informe de Política Monetaria del Banco Central señaló que la economía chilena “se ha debilitado en el transcurso del año” y redujo nuevamente su estimación de crecimiento para 2026. En junio esperaba una expansión de entre 1% y 1,75%. Ahora proyecta apenas entre 0,25% y 0,75%.
Y el diagnóstico del instituto emisor es más amplio que la minería. El Banco Central identifica una desaceleración de la demanda interna, deterioro del mercado laboral, debilitamiento de los indicadores de confianza, efectos del aumento de los combustibles sobre empresas y hogares, condiciones climáticas adversas y menor producción minera.
La formación bruta de capital fijo, que en junio se proyectaba creciendo 2,2%, terminaría este año cayendo 0,3%. La recesión técnica que se advirtió por los economistas por las medidas económicas impuestas por Kast, dejaron de ser irreales.
“¿Qué quiere que haga?”
Quiroz defendió con fuerza el peso de la minería en las malas cifras. “Chile es un país minero. Si la minería cae 7%, ¿Qué quiere que haga?”, sostuvo tras su participación en Londres. La pregunta puede ser atendible. Una caída de esa magnitud en la principal actividad exportadora del país inevitablemente golpea al resto de la economía.
Pero también abre otra. ¿Qué ocurrió con la reactivación que el Gobierno aseguró que producirían sus políticas económicas? La administración de José Antonio Kast llegó a La Moneda prometiendo recuperar inversión, crecimiento y empleo. Durante estos primeros meses impulsó cambios tributarios, medidas para acelerar permisos, una Ley de Reconstrucción y una reforma al mercado de capitales, entre otras iniciativas destinadas a mover una economía que diagnosticaba estancada.
Seis meses después, el desempleo alcanza 9,5% y el Banco Central no solamente redujo su proyección de crecimiento, sino que incorporó expresamente la debilidad de la demanda interna entre las razones del deterioro.
Ahora la apuesta es 2027
Hacienda pide mirar hacia adelante y tener fe. Quiroz sostiene que la inversión crecerá 8,1% durante 2027 y apuesta a una expansión económica de 3,3% o incluso superior. La última Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central es algo más prudente y sitúa el crecimiento esperado para el próximo año en 2,9%.
El ministro también espera que la construcción recupere parte de los aproximadamente 200 mil empleos que, según señaló, ha perdido el sector. Recuperar 100 mil puestos durante los próximos 12 a 18 meses, calcula, permitiría reducir en alrededor de un punto la tasa de desempleo.
Son proyecciones. Y pueden cumplirse. O no.
Pero precisamente allí aparece la distancia entre el discurso con que el Gobierno llegó al poder y la realidad económica que enfrenta hoy. En Madrid, el Ejecutivo anunció ante inversionistas que “Chile está de vuelta”. Dos días después, en Londres, su ministro de Hacienda reconocía una “gran recesión minera”.
No existe necesariamente contradicción entre ambas afirmaciones: una expresa una apuesta hacia el futuro y la otra describe una realidad presente. El problema es justamente ese. La reactivación económica que debía comenzar a sentirse en 2026 se trasladó al terreno de las expectativas para 2027. Y mientras llega, queda pendiente una pregunta bastante más sencilla:
¿Qué quedó de la prometida reactivación económica?







