Boeing sufre caída en la bolsa. Las acciones sufrieron una fuerte caída luego de que se desprendiera un panel de uno de sus aviones en pleno vuelo, el pasado 5 de enero, lo que generó preocupaciones sobre la seguridad y puso en entredicho la reputación del fabricante.
El descenso superior al 8% en el valor de las acciones de Boeing en el mercado bursátil afectó el índice Dow Jones.
Además, las autoridades de la aviación civil han solicitado a las aerolíneas que sigan nuevos protocolos de inspección para aviones con configuraciones similares al Boeing 737 MAX 9, implicado en este incidente.
United Airlines informó el lunes que durante inspecciones preliminares encontraron tornillos mal ajustados en las puertas de sus aviones Boeing 737 MAX 9, lo que suscitó preocupaciones. La aerolínea posee la flota más grande de esta aeronave, con 79 aviones MAX 9 en su poder.
Problema con la presurización de la cabina produjo el desprendimiento
El viernes pasado, el vuelo 1282 de Alaska Airlines experimentó un problema de presurización poco después de despegar del aeropuerto de Portland. La aeronave regresó rápidamente, mostrando un gran agujero en un panel lateral con máscaras de oxígeno colgando del techo.
Aunque no hubo víctimas fatales ni heridos graves, los inspectores están investigando el incidente. Se presume que el fallo podría estar relacionado con un defecto de control de calidad o fabricación.
Como respuesta, la FAA (Administración Federal de Aviación) anunció la aprobación de nuevas inspecciones detalladas de ciertos componentes y seguros de las puertas laterales de los Boeing 737-9, manteniendo estos aviones en tierra hasta que las revisiones sean completadas. Se estima que se requerirá la inspección de 171 aviones y que cada revisión tomará entre cuatro y ocho horas.
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Boeing publicó instrucciones técnicas para estas inspecciones, y varias aerolíneas, incluyendo AeroMexico, han suspendido operaciones para realizar inspecciones similares.
Este incidente representa un duro golpe para Boeing, especialmente en relación con el 737 MAX, recordando los accidentes mortales de vuelos de Lion Air y Ethiopian Airlines en 2018 y 2019, respectivamente, que resultaron en la suspensión mundial de los 737 MAX durante casi dos años.
A pesar de los esfuerzos por contener el impacto financiero directo, este nuevo episodio podría tener consecuencias significativas para Boeing, incluyendo posibles demoras en aprobaciones gubernamentales para nuevos modelos o reparaciones propuestas, según analistas.







