Brasil: un año después del asalto a la democracia. Un año después del asalto al Capitolio de Brasil, la Corte Suprema ha avanzado en las causas judiciales relacionadas, con 1.413 denunciados, 66 presos y 30 condenados. Sin embargo, las incógnitas persisten, especialmente en cuanto al papel del expresidente Jair Bolsonaro en los disturbios.
El 8 de enero de 2023, cientos de seguidores de Bolsonaro tomaron por asalto la sede de los edificios gubernamentales en Brasilia. Los manifestantes exigían la intervención del ejército para evitar un posible tercer mandato del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva. La acción fue condenada por gobiernos de todo el mundo y calificada como un intento de golpe de Estado.
En el asalto, las estructuras gubernamentales de la sede del Congreso, la Corte Suprema y la Presidencia sufrieron graves daños. Ventanas, sillas, escritorios y objetos valiosos, como un tapiz del reconocido artista Burle Marx y una réplica de la Constitución de 1988, fueron vandalizados.
30 pesonas han sido condenadas
Para conmemorar el primer aniversario de los hechos, la Cámara de Diputados de Brasil inaugurará una exposición conmemorativa que incluirá 30 fotografías documentales tomadas durante los eventos, así como objetos restaurados que resultaron dañados durante el asalto.
A raíz del asalto, las autoridades detuvieron inicialmente a 2.170 personas en Brasilia el 9 de enero. Aunque la mayoría recibió libertad provisional a partir de febrero, actualmente solo 66 permanecen tras las rejas. Del total, ocho han sido condenadas, 33 están acusadas como «ejecutores» de la asonada, dos de ellos en un centro psiquiátrico, y 25 enfrentan acusaciones vinculadas con el presunto financiamiento o incitación del golpe.
Lea también Cuba aumenta el precio de la gasolina más de 500%
La Corte Suprema emitió sentencias contra 30 personas, con penas que oscilan entre 3 y 17 años de prisión, desde septiembre del año pasado. No obstante, la investigación continúa sobre los financiadores de los hechos, con la ‘Operación Lesa Patria’ enfocada en figuras clave como Anderson Torres, ex ministro de Justicia de Bolsonaro, y el teniente-coronel Mauro Cid, antiguo edecán del exmandatario.
Bolsonaroo está en EE.UU
Bolsonaro, quien se encuentra en Estados Unidos, aún se mantiene como figura investigada. En paralelo, el bolsonarismo en el Congreso impulsa una amnistía para beneficiar a los involucrados, y los investigados han fundado la Asociación de Familiares y Víctimas del 8 de enero, argumentando violaciones al debido proceso legal.
La sociedad brasileña se encuentra dividida en cuanto a las interpretaciones de estos sucesos. Según una encuesta, el 89% de los ciudadanos percibe desfavorablemente los eventos del 8 de enero, y aproximadamente el 47% cree que Bolsonaro estuvo de alguna manera involucrado. Esta polarización persiste, desafiando la normalidad democrática del país.
A pesar de los esfuerzos de recuperación de objetos dañados como el tapiz y la réplica de la Constitución, la confianza en el futuro democrático de Brasil aún se encuentra en entredicho







