Los partidos de mayoría árabe se perfilan como actores decisivos para definir el próximo Gobierno de Israel. Con el 85,6% de los votos escrutados, estas fuerzas proyectan 19 escaños en el Parlamento, mientras el bloque del primer ministro, Benjamín Netanyahu, obtiene 53 y la oposición encabezada por Gadi Eisenkot alcanza 48. Ninguno reúne los 61 necesarios para lograr la mayoría en la Knesset.
El escenario abre una negociación compleja: la oposición necesita ampliar sus apoyos para desplazar a Netanyahu, pero enfrenta diferencias internas sobre un eventual acuerdo con las fuerzas árabes. Mientras se desarrollan las conversaciones para formar una coalición, el primer ministro continuará al frente del Ejecutivo de manera interina.
APOYO EXTERNO PARA UNA ALTERNATIVA
Yousef Jabareen, presidente de la Lista Conjunta, manifestó su disposición a respaldar desde fuera de la coalición un gobierno opositor.
El dirigente descartó integrar el Ejecutivo en las actuales condiciones políticas, debido, entre otros motivos, a la guerra en Gaza y los asentamientos israelíes en Cisjordania. Sin embargo, abrió la puerta a una fórmula parlamentaria que permita reemplazar a Netanyahu.
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De mantenerse las proyecciones, los 48 escaños del bloque de Eisenkot y los 19 de las fuerzas árabes sumarían 67 diputados. Esa cifra supera la mayoría requerida, aunque un acuerdo depende de negociaciones entre partidos con posiciones divergentes.
Yair Golan, líder de Los Demócratas, llamó a la oposición a impulsar esa cooperación y cuestionó la exclusión de las fuerzas árabes como posibles socios políticos.
LIKUD DENUNCIA IRREGULARIDADES
En paralelo, el Likud, partido de Netanyahu, acusó a las agrupaciones árabes de cometer irregularidades electorales y solicitó una investigación a la policía, al servicio de seguridad interna Shin Bet y al Comité Central de Elecciones.
El partido aseguró haber entregado testimonios y antecedentes sobre presuntos sobornos, intimidación y otras anomalías. El mismo reporte señala que un funcionario del comité electoral desestimó las denuncias en una entrevista con el Canal 12.
Las acusaciones corresponden a la posición del Likud y no constituyen una constatación de fraude.
EL ESCRUTINIO SIGUE ABIERTO
El resultado todavía puede variar. Quedan pendientes votos emitidos mediante el sistema de doble sobre, utilizado por soldados, diplomáticos y otros electores que sufragaron fuera de su mesa habitual, además de papeletas que requieren una revisión adicional.
Una vez concluido el proceso electoral, el presidente Isaac Herzog deberá encargar la formación de gobierno al candidato que considere mejor situado para reunir los apoyos parlamentarios necesarios.
Hasta entonces, la ventaja de Netanyahu en el recuento no garantiza una nueva coalición. La capacidad de la oposición para alcanzar acuerdos con las fuerzas árabes será uno de los factores centrales de la negociación.
🇮🇱‼️ | ÚLTIMA HORA — Benjamin Netanyahu acusa a los partidos árabes de haber «robado» las elecciones en Israel mediante un presunto fraude electoral. https://t.co/2xjroXs6nE
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