“Magnifica humanitas” (Magnífica humanidad) se llama la primera encíclica del papa León XIV, texto de 83 páginas donde el pontífice abogó por una regulación «sólida» de la inteligencia artificial y que sus desarrolladores prioricen el bien común antes que el lucro.
El documento denuncia una «cultura del poder» que impulsa la carrera por la IA, especialmente en el desarrollo de métodos cada vez más sofisticados de guerra a distancia.
Para el purpurado, «no es permisible» confiar decisiones irreversibles y letales a los sistemas de IA.
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Esto supone una nueva incompatibilidad entre el papa estadounidense y la Administración de Donald Trump, que ha trabajado agresivamente para desregular el desarrollo de la inteligencia artificial, incluido el sector militar.
«UN FIN, NO UN MEDIO»
El líder del Vaticano también abordó uno de los efectos más sensibles del desarrollo de la IA: la sustitución de la mano de obra por operadores tecnológicos.
«La búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente puestos de trabajo, porque la persona humana es un fin, no un medio, y el orden económico debe permanecer subordinado a la dignidad humana y al bien común», escribió León XIV.
«Magnifica Humanitas» insta a pasar de las palabras a los hechos.
«No basta con invocar la ética en abstracto; se requieren marcos legales sólidos, supervisión independiente, usuarios informados y un sistema político que no eluda su responsabilidad», escribió el papa.
«Una IA más moral no es suficiente si esa moralidad la determinan unos pocos», aseveró.
El pontífice advirtió que la desinformación «encontró un poderoso amplificador» en la IA, gracias a su capacidad para «manipular contenido, imágenes y vídeos», que conducen a la población a «perspectivas sesgadas o engañosas» de la realidad.
«NORMALIZACIÓN DE LA GUERRA»
La encíclica papal denuncia que la IA ha contribuido a acelerar la «normalización de la guerra» al insensibilizar a la gente ante su costo.
Sin mencionar conflictos específicos, habló de «imperialismos opuestos, entre potencias que desean preservar su supremacía y aquellas que aspiran a arrebatársela».
León XIV, crítico de las guerras en Irán, Gaza y Ucrania, exigió transparencia y rendición de cuentas a los desarrolladores de IA para que se conozca siempre la cadena de mando y responsabilidad por los ataques lanzados con esta tecnología.
Del mismo modo, el pontífice declaró «obsoleta» la teoría de la «guerra justa» de la iglesia católica, que establece criterios específicos para justificar el uso de la fuerza, ya que los avances tecnológicos han cambiado la forma de entender los conflictos.
GUIÑO A RERUM NOVARUM
El líder del catolicismo firmó «Magnifica Humanitas» el 15 de mayo pasado, en el 135º aniversario de la publicación de Rerum Novarum (Sobre las cosas nuevas), la encíclica más importante del papa León XIII, publicada en 1891, en plena revolución industrial, y considerada el fundamento del pensamiento social católico moderno. Esta abordó los derechos de los trabajadores, los límites del capitalismo y las obligaciones que los estados y los empleadores tenían para con los trabajadores.
El actual papa la citó al inicio de su pontificado para vincularla con la revolución de la IA que, según él, plantea las mismas cuestiones existenciales que la Revolución Industrial planteó hace más de un siglo.
De este modo, «Magnifica humanitas» se interpreta como el capítulo más reciente de una historia centenaria de papas que adaptan la Rerum Novarum a las cuestiones sociales de su tiempo, aludiendo a menudo a la dignidad del trabajo para el florecimiento humano.
DISCULPA POR LA ESCLAVITUD
Al final del capítulo sobre los trabajadores León XIV incluyó una disculpa por lo que calificó como una «herida en la memoria cristiana»: el papel que desempeñó la Santa Sede en la legitimación de la esclavitud en el pasado.
Es primera vez que un pontífice reconoce públicamente —y se disculpa— por el papel que desempeñaron los propios papas al otorgar a los soberanos europeos autoridad explícita para subyugar y esclavizar a los «infieles».
León XIV invocó el pasado esclavista de la humanidad para hablar de lo que él denominó las nuevas formas de esclavitud y colonialismo que la revolución digital está alimentando, como el trabajo no regulado necesario para obtener minerales raros necesarios para los chips de IA.
PRESENCIA DE COFUNDADOR DE ANTHROPIC
En el acto en El Vaticano donde el papa presentó su encíclica «Magnifica humanitas» estuvo presente el cofundador de Anthropic Christopher Olah. La empresa sostiene una batalla legal con la Administración Trump después de que esta se negara a permitir que el Ejército estadounidense la utilizara sin restricciones.
La decisión de incluir a Anthropic en el lanzamiento en el Vaticano fue criticada por algunos que la consideraron un sello de aprobación papal a la empresa de inteligencia artificial.
Sin embargo, Brian Boyd, enlace con las religiones en Estados Unidos de la organización sin ánimo de lucro Future of Life Institute, lo interpretó como algo similar a una audiencia papal con un jefe de Estado: no como un respaldo.
«Se trata más bien de un reconocimiento de que esta es una empresa extremadamente poderosa que actualmente está ganando la carrera por reemplazar a los trabajadores humanos», dijo.
«UNA REFERENCIA»
De todos modos, en su encíclica el Para León XIV criticó repetidamente la concentración de poder y datos en manos de tan pocas personas en el sector privado, calificándola como un peligro, especialmente para los niños y los más vulnerables.
Las empresas competidoras en el sector de la inteligencia artificial, OpenAI y Anthropic, son la segunda y tercera empresas privadas más valiosas de Estados Unidos, cada una valorada en cientos de miles de millones de dólares, más que el PIB de muchos países.
Expertos de la industria tecnológica, el mundo académico y la iglesia católica citados por France 24 afirman que la encíclica «Magnifica humanitas» probablemente se convertirá en un referente en el debate sobre la IA, como una referencia para políticos, investigadores y ciudadanos.
Taylor Black, ejecutivo de IA de Microsoft y director del Instituto de IA de la Universidad Católica de América, aseguró que el pronunciamiento del papa «invita a las personas que están a la vanguardia de estas herramientas y que pueden ver las cosas increíbles que son capaces de hacer, a plantearse preguntas sobre su propio ‘¿Qué significa ser humano?».
En la misma línea, Paolo Carozza, profesor de derecho en la facultad de Derecho de Notre Dame y presidente del consejo de supervisión de Meta, se declaró «convencido de que este será un documento decisivo para nuestra era» y definió el texto como «profundo y profético».
«El papa León XIII ofrece una voz clara, completa y coherente que nos insta a asumir la responsabilidad de construir un mundo en el que la tecnología sirva a los seres humanos en lugar de degradarlos», añadió.







