Política

Cadem: 71% ve pretensiones territoriales de Argentina

Mario López M.

Kast Milei
Foto de archivo: Presidencia
La encuesta Cadem muestra que 71% cree que Argentina mantiene pretensiones territoriales y 40% la considera un “enemigo” de Chile. Los datos no acreditan una amenaza territorial, pero revelan el costo que la sucesión de controversias ya produjo en la opinión pública.

Cadem: 71% ve pretensiones territoriales de Argentina. La sucesión de declaraciones provenientes de Argentina sobre el Estrecho de Magallanes ya dejó de ser solamente una controversia entre autoridades, parlamentarios y especialistas.

Sus efectos alcanzaron a la opinión pública. Un 71% de los consultados por Cadem cree que Argentina tiene pretensiones territoriales, mientras apenas un 25% considera que el país vecino respeta la soberanía chilena.

La encuesta mide una percepción y no acredita la existencia de una pretensión territorial argentina. Pero precisamente por eso resulta políticamente relevante. Después de semanas de declaraciones, rectificaciones y aclaraciones, siete de cada diez consultados interpretan que detrás de ellas existe algo más que errores comunicacionales.

La medición aparece después de los dichos del jefe de la Fuerza Aérea Argentina sobre el Estrecho, la controversia por el Decreto 457/2021, las declaraciones del canciller Pablo Quirno sobre la condición “bioceánica” de Argentina y la posterior afirmación de Patricia Bullrich acerca del “control” argentino del Estrecho.

De la controversia diplomática a la desconfianza

Otro resultado permite dimensionar el deterioro. Ante la pregunta de si Argentina es un aliado o enemigo de Chile, 40% respondió “enemigo” y 36% “aliado”, mientras un significativo 24% no tomó posición. No estamos, por tanto, ante una mayoría absoluta que considere enemigo al país vecino, pero sí ante una señal difícil de ignorar en dos naciones que mantienen intensos vínculos políticos, económicos, familiares y culturales.

La paradoja aparece al preguntar por sus presidentes. Un 60% considera que Javier Milei es “amigo” de José Antonio Kast y solo 26% lo identifica como “adversario”. Es decir, la percepción de cercanía entre ambos mandatarios convive con una considerable desconfianza hacia Argentina en materia territorial.

Ese contraste permite una lectura política más interesante que una simple competencia de patriotismos. La buena relación personal y política entre dos presidentes no necesariamente se traslada a la percepción que los ciudadanos tienen de las relaciones entre los Estados, particularmente cuando aparecen cuestiones de soberanía.

Kast tampoco sale indemne

Cadem preguntó también cómo ha manejado el Presidente José Antonio Kast la controversia sobre el Estrecho. El resultado quedó prácticamente dividido: 47% evaluó su actuación mal o muy mal y 44% bien o muy bien.

Cadem, además, situó la aprobación presidencial en 36% y la desaprobación en 60%. Las aclaraciones no borraron la percepción. Argentina ha intentado bajar la temperatura. Quirno reafirmó el cumplimiento de los tratados y habló de Chile y Argentina como “socios en el sur”. Bullrich, por su parte, pidió disculpas y sostuvo que confundió el Estrecho de Magallanes con el canal Beagle.

Pero la encuesta introduce ahora un elemento nuevo: independientemente de las intenciones reales de Buenos Aires, una parte importante de los chilenos recibió otro mensaje. El problema diplomático ya no consiste únicamente en determinar qué quiso decir cada autoridad argentina, sino también en reparar la desconfianza que esas declaraciones contribuyeron a instalar.

Las fronteras pueden estar claramente establecidas por los tratados. La confianza entre vecinos, en cambio, no se firma: se construye. Y también puede perderse.

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