Duro golpe de las encuestas a la confianza gubernamental, Kast pierde apoyo, crecen la desaprobación y la desconfianza en las promesas de campaña.
Kast en caída libre
El sondeo Pulso Ciudadano evidenció una caída significativa en la aprobación presidencial, que bajó a 29,1%, retrocediendo más de cuatro puntos en dos semanas y quedando por debajo del umbral del 30%. En paralelo, la desaprobación alcanzó 55,6%, consolidando una tendencia al alza.
En la misma línea, la encuesta Cadem mostró que la aprobación del mandatario descendió a 40%, mientras que la desaprobación subió a 57%, el nivel más alto desde el inicio de su gobierno.
A su vez, el estudio de Criteria confirmó el deterioro en la evaluación del Ejecutivo, con una desaprobación que ya supera el 50%, a menos de dos meses de haber asumido el cargo.
Fuerte caída
Las cifras reflejan un patrón común: una caída progresiva en el respaldo al gobierno en sus primeras semanas, marcada por la presión en áreas clave como seguridad y economía.
De hecho, mediciones previas ya mostraban una tendencia descendente: en abril, la aprobación del Presidente José Antonio Kast había caído al 36%, confirmando un deterioro temprano en la percepción ciudadana.
El escenario se complejiza considerando que la seguridad —uno de los principales ejes de campaña— se mantiene como foco de críticas, mientras aumentan las dudas sobre la capacidad del Ejecutivo para cumplir sus promesas en el corto plazo.
Desconfianza
Solo un 67% de los encuestados cree que el Estado está siendo «sobrepasado por la delincuencia». La expectativa de que el gobierno logre reducir la delincuencia cayó drásticamente a un 33%. Ello, representa una baja de 21 puntos en comparación con mediciones previas.
A su vez, un 78% identifica al crimen organizado (narcotráfico, sicariato y secuestros) como el principal problema de seguridad del país.
Hay que agregar, que el 54% de la ciudadanía responsabiliza directamente al Ejecutivo de no enfrentar esta problemática. La ministra de Seguridad Pública, es una de los tres ministros peor evaluados en las mediciones de opinión.
El deterioro en la confianza no solo complica el arranque del gobierno, sino que eleva la presión sobre su principal promesa de campaña: recuperar la seguridad en Chile.






