El día de los cuchillos cortos. Para aprender lecciones tiene que haber alguien en condiciones de aprender.
En circunstancias difíciles, demostrar capacidad de adaptación resulta decisivo para salir del peligro, pero algunos no quieren aprovechar la ocasión.
Terminado el plebiscito lo que se haga se vinculará con la elección presidencial.
El mensaje fue claro, pero…
Y puesto que la moraleja de la jornada recién concluida fue que se pierde siendo sectario, optando por el discurso ideologizado, prefiriendo el lenguaje agresivo y ofendiendo a los sectores que definen la elección, se supone que el número de reincidentes en la derecha debiera estar en drástica disminución.
Todos juran que enmendarán conducta porque a ningún sector político le cupo alguna duda respecto del modo en que había que comportarse a partir de ahora.
La noche en que se supieron los resultados de izquierda a derecha parecieron establecer una cadena involuntaria de emisoras en la que, sin faltar ninguno, se hizo un coro interpretando la necesidad de alcanzar acuerdos nacionales centrados en las demandas ciudadanas.
Del dicho al hecho…
Claro que una cosa es saber lo que se tiene que hacer y otra bien distinta es poder hacerlo.
Para alcanzar acuerdos hay que romper la lógica predominante del enfrentamiento de trinchera y abandonar esa dinámica únicamente lo logran liderazgos de fuerte tonelaje.
De manera que se puede establecer un ranking inverso en el que los primeros en desdecirse de sus buenas intenciones son los que más se pueden responsabilizar de mantener la inercia, es decir, postulantes a repetir derrotas.
«No nos moverán»
En este extraño concurso por ganar un sitial de honor negativo el predominio sigue siendo duramente peleado entre RN y la UDI.
Ambos han salido en armonía en una interpretación en versión libre del tema “No nos moverán”.
Lo primero que se recetaron ambos partidos fue inaugurar la semana con el rechazo inmediato al reinicio de la negociación en materia de pensiones, dar el pase a la acusación constitucional contra el ministro Montes y no ofrecer ningún aterrizaje de lo que entiende por alcanzar acuerdos.
La derecha no se polarizó, está polarizada
Tampoco es que se dedicara a confraternizar entre los recién derrotados, compartiendo responsabilidades.
Nadie se quiere privar del placer de criticar a republicanos y el exconsejero Luis Silva no deja pasar la oportunidad de lucir su habitual sagacidad, convirtiéndose en la diana a la que todos apuntaron.
La derecha tradicional no se está moderando, ni busca conquistar nuevos sectores fuera de sus límites.
Continúa su poco creativo ejercicio de la conquista del voto duro, que no cambia de sector, pero que puede cambiar de partido.
No salen del shock
En la derecha, a la noche triste le han seguido días tristes. Se están comportando exactamente como lo venían haciendo antes del plebiscito.
En eso consiste quedar en shock: el afectado continúa haciendo lo habitual cuando todo ha cambiado a su alrededor.
Siguen en la pelea chica, empleando armas cortas e hiriendo a quien se le ha puesto en el camino.
No hay que engañarse
Lo que está pasando no es natural. Inevitablemente saldrán del inmovilismo, solo que la iniciativa no provendrá de las dirigencias formales, sino de los aspirantes a la presidencia; como corresponde.




