La controversia entre el ministro de Defensa, Fernando Barros, y la presidenta del Senado, Paulina Núñez, abrió un nuevo frente para el Gobierno con Renovación Nacional. Las senadoras Andrea Balladares y Camila Flores advirtieron que la relación entre el Ejecutivo y la Cámara Alta debe sostenerse sobre el respeto, especialmente cuando La Moneda necesitará votos parlamentarios para impulsar su agenda.
LA RESPUESTA QUE ABRIÓ LA CONTROVERSIA
La polémica surgió después de que Barros respondiera a las críticas formuladas por Núñez sobre su gestión. “La senadora Núñez forma parte de otro poder del Estado y ella no tiene por qué saber lo que se hace y piensa en el Ejecutivo o en Defensa”, afirmó el secretario de Estado.
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La presidenta de RN, Andrea Balladares, sostuvo que la declaración desconoce las atribuciones fiscalizadoras y legislativas del Congreso. “Decir que la presidenta del Senado ‘no tiene por qué saber’ lo que hace el Ejecutivo o el Ministerio de Defensa es desconocer el rol que tiene el Congreso y, además, una falta de respeto hacia Paulina Núñez y hacia el Senado”, afirmó.
BALLADARES EXIGE RESPETO INSTITUCIONAL
Balladares agregó que las diferencias políticas no justifican ese tipo de respuesta entre autoridades. “Un ministro puede discrepar, por supuesto, pero eso no justifica una respuesta de este tipo hacia quien encabeza otro poder del Estado. En democracia, las diferencias se enfrentan con argumentos y con respeto institucional”, enfatizó.
Camila Flores, en tanto, dirigió sus cuestionamientos al conocimiento que tendría Barros sobre el funcionamiento institucional. “Quien parece no entender cómo funciona el Estado es el ministro de Defensa. La presidenta del Senado es la segunda autoridad del país y, además, llega a ese cargo por elección popular, no por designación”, señaló.
ADVERTENCIA POR LOS VOTOS EN EL SENADO
La parlamentaria también vinculó el episodio con la futura tramitación de las iniciativas del Gobierno. “El respeto hacia quienes ejercen cargos de representación popular, y a quienes mañana los ministros pedirán su voto, es fundamental”, concluyó, en una advertencia sobre el impacto que la controversia podría tener en la relación entre el Ejecutivo y el Senado.







