Si «Chile está en quiebra», cómo es posible que su autor, Cristián Valenzuela, cobra hasta $8.9 millones mensuales en La Moneda. Ello, pues entre otras cosas sigue bajo cuestionamiento por haber impulsado la desdichada frase “Chile está en quiebra”. La oposición apunta a la contradicción entre el discurso de austeridad y el millonario contrato del jefe estratégico de Palacio.
La cifra abrió un nuevo flanco político, donde Valenzuela utilizó la desgraciada y falsa frase para justificar el alza de los combustibles. Esa formulación terminó enredando al Ejecutivo, obligó a desmarques ministeriales y derivó en un oficio fiscalizador de la Contraloría.
La pregunta política es inevitable: si Chile estaba “en quiebra”, como se instaló desde La Moneda, ¿Cómo se justifica que uno de sus principales asesores reciba una remuneración de ese nivel?
EL HOMBRE DEL SEGUNDO PISO
BioBio accedió al contrato con el que Presidencia formalizó el ingreso de Valenzuela como “coordinador de asesores del gabinete presidencial”. El vínculo comenzó el 11 de marzo y se extenderá, al menos, hasta el 31 de diciembre de 2026, con honorarios brutos totales por $80,9 millones por poco más de nueve meses de trabajo.
Según los documentos, los pagos estarán divididos en diez cuotas: una de $4,6 millones, dos cercanas a $7 millones y siete de $8,9 millones. A eso se suman los montos ya percibidos por el cambio de mando: $7,8 millones por enero y febrero, además de $1,5 millones por la primera semana de marzo.
Su rol no es menor. Presidencia le encargó coordinar todos los equipos de apoyo de la asesoría presidencial. También, participar en comités políticos con ministerios, asistir en actividades protocolares y asesorar directamente al Mandatario en materias nacionales e internacionales. En simple, es la cabeza política y estratégica del Segundo Piso.
En Palacio lo describen como uno de los asesores con «más espaldas políticas». Fue uno de los principales ideólogos de la campaña que llevó a Kast a La Moneda y varios lo califican como el verdadero estratega comunicacional del gobierno.
LA FRASE QUE LO PERSIGUE
Ese mismo poder interno quedó expuesto cuando estalló la polémica por el concepto “Estado en quiebra”. La frase apareció en publicaciones oficiales del Ejecutivo y provocó rechazo inmediato desde Hacienda, Interior e incluso desde el Banco Central.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, fue tajante: “Jamás ocuparía una palabra como esa”. Afirmó que el país enfrenta una situación fiscal deteriorada, pero no una quiebra estatal. La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, también cuestionó el uso de ese concepto.
Finalmente, fue el propio Valenzuela quien asumió la responsabilidad. El director de comunicaciones y contenidos del Segundo Piso reconoció haber sido el ideólogo de esa bajada comunicacional y admitió que se trató de un error.
DOBLE ESTÁNDAR
Contraloría pidió explicaciones formales sobre el uso de recursos públicos, el personal involucrado y el fundamento normativo y fáctico de esa campaña. La crisis comunicacional escaló rápidamente y dejó a Valenzuela en el centro de la controversia.
Pero no fue su primera polémica.
En octubre de 2025 publicó en La Tercera la columna “Parásitos”, donde escribió que el Estado estaba “podrido” y convertido en un cuerpo lleno de personas que vivían de él. La frase fue interpretada como un ataque directo a funcionarios públicos y abrió tensión incluso dentro de la propia derecha.
Ahí vino una contradicción dura: se descubrió que el mismo Valenzuela había trabajado como asesor de la Dirección de Presupuestos durante el gobierno de Piñera y había recibido recursos públicos por esas funciones, además de reembolsos de campaña vía Servicio Electoral de Chile. Eso abrió el flanco político de “criticar desde dentro aquello de lo que también vivió”.
AUSTERIDAD EN QUIEBRA
El sueldo de Valenzuela está bajo el tope legal de $10 millones fijado para asesores presidenciales por la Comisión para la Fijación de Remuneraciones creada tras la reforma del artículo 38 bis de la Constitución. Sin embargo, el debate no es legal, sino político.
La contradicción golpea el relato oficial. Mientras el Gobierno insiste en la estrechez fiscal, en la necesidad de ajustes y en la pesada herencia recibida, el principal arquitecto de ese discurso recibe una remuneración superior a la de varios ministros y comparable a los asesores mejor pagados de los últimos años.
El problema no es solo cuánto gana, sino quién gana y desde dónde habla. Porque cuando quien instala la idea de un país quebrado es también uno de los asesores mejor pagados de Palacio, la austeridad deja de parecer una convicción y comienza a parecer simplemente un discurso.
QUIENES ANTECEDIERON A VALENZUELA
PATRICIO AYLWIN (1990-1994)
Uno de los hombres más influyentes fue Edgardo Boeninger, considerado el gran articulador político del retorno a la democracia. Aunque estaba en Segpres, cumplía el rol estratégico equivalente al actual Segundo Piso.
EDUARDO FREI RUIZ-TAGLE (1994-2000)
Destacó Genaro Arriagada, operador político clave y uno de los principales diseñadores de la relación entre La Moneda y el Congreso.
RICARDO LAGOS (2000-2006)
Aquí el Segundo Piso tomó forma más reconocible. La figura central fue Ernesto Ottone, sociólogo y consejero político de máxima confianza del mandatario.
MICHELLE BACHELET (2006-2010)
El nombre fuerte fue Juan Carvajal, periodista y estratega comunicacional con enorme peso interno, especialmente en crisis políticas.
SEBASTIÁN PIÑERA (2010-2014)
El gran referente fue María Luisa Brahm, considerada una de las mujeres más poderosas del gobierno. Luego asumió también Cristián Larroulet como principal articulador político.
MICHELLE BACHELET (2014-2018)
La influencia estuvo marcada por Ana Lya Uriarte y luego por Pedro Güell, ambos con fuerte peso en decisiones presidenciales.
SEBASTIÁN PIÑERA (2018-2022)
Aquí dominó claramente Cristián Larroulet, probablemente uno de los jefes de asesores más influyentes de las últimas décadas.
GABRIEL BORIC (2022-2026)
El cargo pasó por varias manos: Lucía Dammert como jefa de asesores de seguridad, fue bastante influyente. Miguel Crispi, luego Carlos Durán y con fuerte protagonismo técnico también Aisén Etcheverry pasaron por la preminencia de asesoría al jefe de estado.
GOBIERNO DE JOSÉ ANTONIO KAST (2026- )
Hoy esa posición la ocupa Cristián Valenzuela, con un contrato que lo instala como uno de los asesores mejor pagados en la historia de Palacio.






