Política

Mara Sedini remece al Gobierno con graves denuncias

Cristian Navarro H.

Periodista

Sedini
Foto: Captura de pantalla
La exvocera denunció presiones por cargos, amenazas e insultos misóginos y reconoció parcialmente sus errores durante su gestión.

La exministra vocera Mara Sedini rompió el silencio sobre su paso por el Gobierno del presidente José Antonio Kast y formuló graves acusaciones sobre su funcionamiento interno. Denunció presiones para intervenir en nombramientos públicos, amenazas de autoridades partidarias, descalificaciones misóginas y la entrega de información errónea desde la Presidencia.

PRESIDENCIA LE ENTREGÓ INFORMACIÓN EQUIVOCADA

Sedini, en una entrevista en el programa Sin Filtro,  abordó uno de sus errores más evidentes como vocera: haber afirmado públicamente que Galvarino Apablaza estaba condenado. Según explicó, la frase no fue elaborada por ella, sino que apareció escrita en una minuta entregada por la Presidencia minutos antes de la declaración.

La exministra aseguró que posteriormente pidió explicaciones, pero solo recibió como respuesta que se había tratado de un error. No identificó al responsable del documento y rechazó especular sobre una posible intención de perjudicarla.

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Sedini sí hizo una autocrítica, aunque acotada. Reconoció que ella y su equipo debieron revisar los antecedentes antes de comunicarlos. Al mismo tiempo, sostuvo que una ministra debe poder confiar en que la información proporcionada por la Presidencia y los organismos gubernamentales es fidedigna.

PRESIONES Y AMENAZAS POR CARGOS PÚBLICOS

La acusación más delicada apunta a posibles presiones sobre nombramientos. Sedini relató que una importante figura de la política chilena le entregó el currículum de una persona y le advirtió que, si la designaba, se “ahorraría problemas”.

Después de revisar los antecedentes, Sedini y el Presidente José Antonio Kast optaron por otro candidato. Cinco días después de iniciado el Gobierno, afirmó, la autoridad que había promovido el nombramiento comenzó a atacarla a través de los medios.

La exvocera describió un segundo episodio protagonizado por una autoridad del mismo partido. Esta persona habría insistido reiteradamente para obtener un cargo en una región y, ante la negativa, la amenazó con salir a “destruirla en los medios”.

Sedini no entregó nombres. Tampoco presentó antecedentes que permitan verificar independientemente sus afirmaciones. Por eso, corresponde hablar de denuncias sobre eventuales presiones indebidas, pero que podrían catalogarse de tráfico de influencias, las que podrían ser investigadas por Ministerio Público.

DESCALIFICACIÓN MISÓGINA TRAS ADVERTIR UN RIESGO

La exministra también afirmó que alertó al Gobierno sobre el costo comunicacional que tendría el aumento de precios de los combustibles en un contexto de guerra y planteó la necesidad de preparar un plan de contingencia.

Según su testimonio, una persona del oficialismo reaccionó ordenando “díganle a esta niñita que no hable más y no hable tanta wea”

Sedini calificó el episodio como una descalificación misógina y aseguró que, debido a su cargo, no podía defenderse públicamente sin comprometer la posición oficial del Gobierno.

¿LIMPIEZA DE IMAGEN O DENUNCIAS SERIAS?

Sedini reconoce parcialmente sus errores, pero también describe actuaciones que podrían rozar prácticas corruptas y que exigen aclaraciones del Ejecutivo y de las autoridades involucradas.

El Gobierno ha quedado interpelado en su transparencia, honestidad y respeto por la probidad. Ahora deberá responder si existieron presiones para entregar cargos, quién elaboró la minuta equivocada y qué medidas adoptó frente a las amenazas y expresiones misóginas denunciadas.

Sus declaraciones pueden interpretarse como un intento por reconstruir su imagen después de una cuestionada gestión como portavoz. Sin embargo, el eventual interés personal de Sedini no elimina la gravedad de los hechos descritos, los cuales interpelan directamente al Ejecutivo en materias de transparencia, honestidad y probidad.

La entrevista, además, deja una pregunta abierta: ¿qué más sabe Sedini?

 


 

 

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