Internacional

Por qué importa el conflicto de Texas con Biden

Cristian Navarro Henríquez, periodista

Las acciones del gobernador de Texas Greg Abbot abrieron un debate sobre la relación entre los estados y el poder federal y una posible independencia

La situación en la frontera de Texas se ha vuelto cada vez más tensa luego de una decisión polémica emitida por la Corte Suprema de Estados Unidos, que permite a los agentes de la Patrulla Fronteriza retirar una valla en Eagle Pass, Texas, que delimita la ciudad con México.

La controversia comenzó cuando, en diciembre de de 2023 un tribunal federal dictaminó en contra de quitar la valla.

Por su parte, a principios de 2024, el Departamento de Justicia de la ciudad presentó una solicitud ante la Corte Suprema para revocar la orden federal, argumentando la necesidad de proteger la vida de los migrantes que intentan cruzar a Estados Unidos.

Esto se debe a un aumento considerable en los cruces ilegales, con 300,000 registrados en diciembre, la cifra más alta en la historia.

Gobernador invoca derecho constituconal para la autodefensa

El gobernador de Texas, el republicano  Greg Abbot, invocó «el derecho constitucional de su estado para la autodefensa» y  se negó a cumplir la orden de la Corte y  instaló alambres de púas y  está impiendo el ingreso de la Patrulla Fronteriza, desde el 10 de enero.

El estado está permitiendo el ingreso a la zona conocida como Shelby Park sólo al público que visita un memorial, a la prensa y gente que va a una cancha de golf cercana, pero restringe el paso de funcionarios federales, según informó el Departamento de Seguridad Interior estadounidense.

Sin embargo, el Departamento de Justicia amenazó con demandar a Texas si hace cumplir una nueva ley de ese estado aprobada a principios de enero (y que entrará en vigor en marzo próximo) que permite a sus autoridades arrestar, encarcelar, procesar y deportar a los migrantes que entran ilegalmente al país.

Acciones del gobernador abren debate independentistas

Las acciones del gobernador Abbott abrieron un debate sobre la relación entre los estados y el poder federal y sobre la implementación de medidas unilaterales en el ámbito de la inmigración en un escenario donde tensiones políticas y recursos legales están en juego.

Ante la creciente tensión entre Texas y el gobierno federal, algunos representantes y senadores demócratas pidieron a Biden usar sus poderes que le otorga la ley para «federalizar la Guardia Nacional de Texas».

Algo que no sería la primera vez que pasa. En 1957, el entonces presidente Dwight Eisenhower federalizó a la guardia del estado de Arkansas ante la creciente tensión racial que se produjo en una escuela en Little Rock.

Ese año, el gobernador de ese estado, el demócrata Orval Faubus, se negó a actuar para no tensar más la situación, pero la Casa Blanca intervino para hacer cumplir la ley que indicaba que afroamericanos y blancos podían acudir a las mismas salas de clases.

Este enfrentamiento político entre Texas y Washington agrega una capa de complejidad a la ya desafiante realidad migratoria en la frontera sur de Estados Unidos.

La presentadora de Fox News, María Bartiromo, incluso deslizó la idea de una «eventual guerra civil» si es que fuerzas tejanas y federales llegasen a enfrentarse.

¿Qué tiene Texas que la hace tan osada?

Es importante considerar algunos  datos al analizar el conflicto entre Texas y la Casa Blanca, ya que arrojan luz sobre la posición de poder que tiene el estado y las implicaciones de una posible independencia.

Texas es un territorio considerablemente grande, lo que le otorga una base geográfica sólida para sostener una estructura de gobierno independiente. En términos de tamaño, si Texas se independizara, sería una de las naciones más grandes del mundo, superando a numerosos países europeos.

Con una población de 31 millones de habitantes, Texas se posicionaría como uno de los países más poblados del mundo, lo que le daría una base demográfica significativa.

Además, Texas es una potencia económica, siendo el segundo estado más rico de EE.UU. Esto le proporcionaría una base económica sólida para mantener su independencia y potencialmente ser una economía de primer nivel a nivel mundial.

La renta per cápita en Texas es alta, lo que indica un nivel de riqueza considerable dentro de la población, lo que sería un factor importante en el desarrollo económico de una nación independiente.

La diversidad lingüística también es relevante, ya que el español es hablado por una parte significativa de la población, lo que podría influir en las políticas lingüísticas de un estado independiente.

Poderío militar importante

Con un gran contingente militar, Texas tendría la capacidad de formar uno de los ejércitos más grandes, del tamaño de  la OTAN, lo que le otorgaría una posición estratégica en el ámbito de la defensa.

La posesión de recursos estratégicos como misiles intercontinentales nucleares y refinerías de petróleo, junto con un alto PIB, fortalecerían la viabilidad de un estado independiente.

Estos datos muestran que Texas posee los recursos y la infraestructura necesarios para considerar la independencia como una opción viable. Sin embargo, la decisión de independizarse implicaría enfrentar desafíos políticos, económicos y sociales significativos, así como posibles conflictos con el gobierno federal de EE.UU.

La situación actual en la frontera, con Texas desafiando las decisiones de la Casa Blanca, refleja la complejidad de las relaciones entre los estados y el gobierno federal en Estados Unidos, pero la independencia de Texas sigue siendo un escenario altamente improbable debido a estas y otras consideraciones.

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