La permanencia de Fernando Rabat en el Ministerio de Justicia abrió un cuestionamiento al liderazgo de José Antonio Kast desde la Fundación Jaime Guzmán. Su director de Formación, Claudio Arqueros, pidió la salida del secretario de Estado y sostuvo que la controversia por las rebajas de penas a condenados por violación de menores afecta directamente al Gobierno.
“El ministro Rabat debiera (salir); no tiene sentido que continúe”, afirmó en declaraciones a radio Cooperativa.
El planteamiento de Arqueros sitúa el problema más allá del desgaste individual del ministro: a su juicio, las decisiones adoptadas y el manejo de sus consecuencias terminan comprometiendo la autoridad del mandatario.
UNA DECISIÓN QUE GOLPEA EL DISCURSO DE SEGURIDAD
Arqueros señaló que el caso entra en conflicto con una de las principales promesas del Ejecutivo: enfrentar la emergencia en seguridad. También vinculó esa contradicción con el deterioro de la evaluación ciudadana del Gobierno.
“La decisión (de entregar el beneficio) golpea a un discurso del Gobierno”, sostuvo.
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Según su análisis, la campaña contribuyó a instalar expectativas que ahora profundizan el costo político de la controversia. Explicó que la exposición de la política a respuestas emocionales, acelerada por la tecnología, también fue alimentada por el propio discurso electoral del oficialismo.
En ese escenario, sostuvo que las personas se movilizan cada vez más por causas que por adhesiones a visiones políticas generales, lo que vuelve especialmente sensible una decisión de estas características.
EL CUESTIONAMIENTO ALCANZA AL PRESIDENTE
El representante de la Fundación Jaime Guzmán también objetó la forma en que Rabat y el entonces subsecretario Luis Silva tomaron la decisión. Según afirmó, ninguno consultó previamente al Presidente.
Arqueros cuestionó la falta de manejo de sus efectos simbólicos y políticos, así como la relación entre los criterios técnicos y la conducción del Gobierno.
Esos elementos, advirtió, “terminan cuestionando al presidente de la República o interpelándolo respecto a su liderazgo”.
Aunque reconoció que dar un paso al costado corresponde a una decisión del ministro, describió su continuidad como “estéril desde el punto de vista de la autoridad”. Añadió que Rabat enfrenta una situación muy difícil para obtener validación tanto del oficialismo como de la oposición.






