Política

Fuego amigo: el freno de mano de Matthei

Mario López M.

Evelyn Matthei Imagen referencial creada con herramientas digitales
La pérdida del respaldo incondicional de los aliados estratégicos es, históricamente, el prólogo de crisis de gobernabilidad más profundas. Cuando el sector propio comienza a marcar distancia, el gobierno pierde la narrativa de «unidad» que es esencial para sostener reformas de largo aliento.

Fuego amigo: El «Freno de Mano» de Matthei. La crítica constante que desafía el modelo de gestión de Kast y pone el énfasis en los social y en el distanciamiento del gobierno de los sectores vulnerables y la clase media.

A poco más de un mes de iniciada la gestión del Presidente José Antonio Kast, la relación entre el Ejecutivo y una de las figuras más potentes de su propio sector, Evelyn Matthei, ha tomado un cariz crítico y fiscalizador. Lejos de la lógica de una campaña electoral, el rol que ha adoptado la exalcaldesa ha trascendido la vereda de la oposición tradicional, transformándose en una suerte de «freno de mano» institucional ante lo que ella califica como decisiones que carecen de sensibilidad social y rigor ético.

Ausencia de sentido social

El punto de quiebre en este diálogo no es solo la diferencia ideológica, sino el modelo de gestión que el gobierno está implementando. Para Matthei, el Ejecutivo parece haber optado por un blindaje técnico que, en la práctica, desplaza la responsabilidad ética y social.

«Me duele en el alma las medidas. El alza de los combustibles golpea fuerte… Tenemos que hacer un esfuerzo gigantesco por cortar gastos políticos, cerrar embajadas y cerrar todo lo que no sea absolutamente indispensable», señaló recientemente la figura de la UDI ante el complejo escenario económico.

«Con eso no se juega»

Esta postura se ha visto reforzada por su reciente emplazamiento al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, por el intento de descontinuar programas de alimentación infantil: «Ministro, instruya a su equipo porque nos pone a todos nerviosos. Con eso no se juega».

Las intervenciones de Matthei exponen una tensión latente en la derecha chilena. La «indispensabilidad» cuestionada: Mientras La Moneda justifica decisiones mediante el rigor presupuestario, Matthei contrapone la realidad de las familias, instalando el debate sobre qué gastos son, realmente, prioritarios.

Al cuestionar abiertamente decisiones que provienen de Hacienda o la Dipres, Matthei actúa como un ente fiscalizador que el gobierno no puede ignorar, forzando retrocesos o explicaciones públicas ante el desgaste evidente de la gestión.

«Del lado de Chile, siempre»

Constantes dudas sobre su lealtad partidaria y las presiones por definir si su postura es de oficialismo o de oposición. Generaron la respuesta de Matthei. Esta ha sido corta, pero contundente, marca una distancia definitiva con la lógica de trincheras que intenta imponer el Ejecutivo. Consultada en redes sociales sobre «¿de qué lado está?», la exedil de Providencia sentenció. «Del lado de Chile, siempre».

Esta frase no es solo una salida diplomática; es una declaración de principios que redefine su posición. Al situarse «del lado de Chile» y no de una coalición o un gobierno, Matthei se posiciona como una guardiana de la probidad y la sensibilidad social. Eso, dejando al gobierno de Kast en una posición incómoda. Es la de ser juzgado, no por la oposición, sino por su propia cuna política, que hoy le exige —con dureza— una rectificación urgente en el rumbo.

No es la única

El exministro y exembajador Nicolás Monckeberg, ha sido claro: «Hoy observamos un déficit político importante en el gabinete. Falta oficio parlamentario y una gestión que entienda que la técnica no reemplaza la capacidad de articular consensos. Gobernar no es solo administrar desde una oficina, es entender la realidad política de quienes nos rodean».

El propio presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, cuestionó al círculo del Presidente, con la filtración del oficio de la Dipres. «Yo llamaría al Segundo Piso que tomara las riendas de esas correcciones, precisamente para que no se vuelvan a repetir», dijo. También amenazó: «puertas adentro, tienen que revisar quién fue la persona que tomó malas decisiones en cuanto a a comunicar algo que se podía prestar, digamos, para los malintencionados».

Duro fue el episodio de la publicación del gobierno en redes sociales, acerca de haber recibido un «Estado en quiebra». El error concitó críticas de lado y lado, siendo una de las más emblemáticas la del exministro de Hacienda de Piñera, Ignacio Briones (Evópoli). «La ignorancia es atrevida», acusó.

A propósito del exabrupto de las declaraciones del ministro de Vivienda, Iván Poduje contra un senador socialista, la presidenta del senado Paulina Núñez (RN), presidenta del Senado, señaló: “Dentro del gobierno estamos ad portas de entrar en la semana donde se necesitan votos. No pueden haber ministros sumando votos y, por otro lado, ministros restando votos”.

El punto de vista compartido por estos personeros sugiere que el Ejecutivo ha confundido el mandato de las urnas (la victoria electoral) con un cheque en blanco para ignorar los contrapesos políticos e institucionales. Cuando el «fuego amigo» se dispara con esta intensidad, la advertencia es clara: la administración está corriendo el riesgo de quedar sin aliados en momentos donde más necesitará legitimidad para enfrentar las urgencias del país.

Puedes leer también: ¿Quién gobierna en Chile?

 

Comparte en:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email