Política

Kaiser cobra a Kast su promesa con las FF.AA.

Mario López M.

Kaiser
Imagen referencial creada con herramientas digitales
El líder libertario emplazó al Presidente a demostrar en el Presupuesto su compromiso con las Fuerzas Armadas y pidió ampliar la conscripción. No es una intervención aislada: Kaiser ha convertido la defensa de los intereses militares en una de sus banderas, mientras Kast atraviesa su peor momento de apoyo y comienza a abrirse la disputa por el electorado de derecha hacia 2030.

Kaiser cobra a Kast su promesa con las FF.AA. y le pide menos palabras y más acciones concretas, referidas al presupuesto de esas instituciones.

Johannes Kaiser volvió a marcarle terreno al Presidente José Antonio Kast y esta vez eligió una fecha especialmente sensible. En vísperas de la Parada Militar, el excandidato presidencial pidió menos gestos hacia las Fuerzas Armadas y algo bastante más concreto: recursos.

“Los gestos hágalos en la Ley de Presupuesto. Menos declaraciones y más acciones”, sostuvo el presidente del Partido Nacional Libertario (PNL). Kaiser agregó que el Ejecutivo debería comenzar a preparar una conscripción “mucho más amplia” que la existente actualmente.

El emplazamiento tiene un destinatario incómodo. Kast construyó buena parte de su trayectoria política sobre seguridad, orden público y respaldo a las Fuerzas Armadas, mientras durante la campaña cuestionó eventuales recortes a Defensa. Ahora es Presidente y deberá transformar esas declaraciones en decisiones presupuestarias, precisamente cuando Hacienda enfrenta un escenario fiscal estrecho y múltiples sectores compiten por mayores recursos.

Kaiser ocupa el flanco militar

La intervención tampoco aparece aislada. Desde que comenzó el Gobierno, Kaiser ha ido instalándose como una de las voces más persistentes cuando la discusión toca a las Fuerzas Armadas, Carabineros y uniformados condenados.

En julio emplazó directamente a Kast por los indultos para funcionarios policiales y militares condenados por hechos vinculados al estallido social. “Hasta el momento no ha hecho nada”, sostuvo entonces, mientras su partido impulsaba un proyecto de indulto general.

La presión continuó este mes. Después de reunirse con Kast en Cerro Castillo, Kaiser manifestó que esperaba “una disposición más clara” del Ejecutivo respecto del proyecto y extendió su preocupación a uniformados condenados por hechos ocurridos entre 1973 y 1990. Al mismo tiempo pidió recursos para identificar restos de detenidos desaparecidos, intentando instalar su planteamiento bajo una idea de trato igualitario.

Ahora agrega el presupuesto militar, las capacidades materiales y una ampliación de la conscripción. No resulta difícil identificar el espacio político que está ocupando. También lo criticó por el tema argentino.

Kast ya no tiene el 58%

Hay además un escenario electoral que transforma cada diferencia entre Kaiser y Kast en algo más que una discusión entre dirigentes del mismo sector.

Kast llegó a La Moneda con 58,16% de los votos de segunda vuelta, pero seis meses después su aprobación se mueve alrededor del 30%. Criteria registró esta semana 31% de respaldo y 55% de desaprobación, mientras Cadem situó esas cifras en 34% y 62%.

La comparación debe hacerse con cuidado. Una elección presidencial y una encuesta de aprobación miden cosas diferentes y no puede afirmarse que quienes dejaron de aprobar a Kast se hayan convertido automáticamente en votantes disponibles para Kaiser. Pero políticamente existe un problema evidente para el oficialismo: una parte importante del electorado que llevó a Kast a La Moneda no constituye hoy un respaldo presidencial consolidado.

Desde Chile Vamos incluso han advertido sobre la dificultad de recuperar precisamente ese voto “blando”: personas que apoyaron a Kast en segunda vuelta, pero que no mantienen una adhesión firme a su liderazgo.

Una mirada puesta en 2030

Kaiser tiene una ventaja para disputar ese espacio. Puede exigir aquello que Kast prometió sin tener que administrar las restricciones que enfrenta quien gobierna. Puede pedir más presupuesto para Defensa mientras Hacienda debe cuadrar las cuentas; exigir indultos mientras el Gobierno mide sus costos políticos; reclamar mayor capacidad militar mientras La Moneda debe distribuir recursos entre seguridad, salud, empleo, vivienda y otras prioridades.

Esa libertad permite al dirigente libertario presentarse ante una parte del electorado de derecha como quien mantiene las convicciones que el ejercicio del poder obliga a Kast a moderar. No existe antecedente que permita afirmar que cada intervención de Kaiser responda a una estrategia presidencial diseñada para 2030. Pero tampoco puede ignorarse que fue candidato en 2025, mantiene un partido propio y está construyendo un perfil político diferenciado del Presidente.

Las Fuerzas Armadas constituyen uno de esos terrenos. Y el emplazamiento de este sábado contiene precisamente esa competencia: Kaiser no discute con Kast sobre si respaldarlas. Discute sobre quién las respalda más y quién está dispuesto a demostrarlo con hechos. Antes de una Parada Militar, la diferencia puede parecer pequeña.

Mirando hacia 2030, quizás no lo sea.

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