A diferencia de lo que pasó en la Cámara de Diputados, el Senado emitió una declaración transversal -desde el Partido Comunista al Partido Republicano-, respecto del quiebre democrático del 11 de septiembre de 1973.
En una sesión especial que comenzó a las 16.00 horas el presidente de la Cámara Alta, Juan Antonio Coloma, pidió un minuto de silencio “en memoria de quienes perdieron la vida o fueron víctimas” por los hechos de ese día y luego leyó la declaración a nombre de la Mesa del Senado del que califica como un proceso doloroso y cuyas heridas aún no se cierran, y «el mayor fracaso institucional de Chile en el siglo XX».
«Es imposible pretender que tengamos una visión común de la historia, las causas del quiebre, el proceso que lo antecedió, las opciones de entonces y los años que sucedieron al colapso», sostiene el texto, y «cada uno tiene el legítimo derecho a tener una mirada propia, fundada en su experiencia, en sus ideas y su particular sensibilidad. El objetivo principal de las instituciones que sostienen nuestra vida común, es que esas diferencias sean parte de la diversidad que conforma un proyecto común».
También destaca el aprendizaje compartido del «valor de la democracia, del estado de derecho, el respeto absoluto de los derechos humanos, la convicción que ningún proyecto de transformaciones profundas puede impulsarse sin el acuerdo mayoritario de la sociedad y que ninguna diferencia puede llevarnos a perder el respeto esencial que nos debemos como parte de un mismo país. Nunca podemos tratarnos como enemigos, nunca la violencia es alternativa a la solución racional de los desacuerdos, nunca la dignidad del ser humano puede subordinarse a ningún objetivo político».
«Le debemos a nuestros descendientes el dejarles un país capaz de convivir en el respeto recíproco y la armonía dentro de nuestras diferencias», sostiene.
Y concluye: «Nada podemos hacer para cambiar lo que sucedió hace cincuenta años atrás, pero podemos hacerlo todo para configurar los cincuenta años que vienen».
LO QUE DIJERON LOS SENADORES
Los senadores también tomaron la palabra para referirse a la declaración y a los 50 años del golpe de Estado.
“Quiero valorar y agradecer el tono y el ambiente de ponderación y mesura que ha atravesado el debate en los comités en este hemiciclo de todos los sectores políticos”, expresó desde Evópoli Luciano Cruz-Coke, quien expresó sus respetos a la senadora Isabel Allende y se refirió a “quienes no volvieron más”, en alusión a los desaparecidos.
“Valoro que el Senado, hoy como ayer, esté llamado a convertirse en un punto de reflexión y unidad de los chilenos. Nuestro sector político ha buscado permanentemente contribuir a la reconciliación”, resaltó Francisco Chahuán (RN), aludiendo “la trágica historia que enfrentó a los chilenos en los años setenta”.
“No tenemos derecho nuevamente a fracasar”, advirtió Alejandra Sepúlveda, senadora de la Federación Regionalista Verde Social, llamando a entender que “nada justifica” las violaciones a derechos humanos y desestimando la idea del quiebre como algo inevitable asegurando que “siempre hay alternativas”.
“Es posible buscar la construcción de una verdad más colectiva, respetando la verdad diversa de cada uno”, destacó Yasna Provoste (DC).
“Tenemos que decir: a pesar de nuestras diferencias, cuando hayan crisis sociales y políticas, en el presente y en el futuro, crisis climáticas, crisis ecológicos, crisis de corte social, cuando nuestra convivencia democrática esté amenazada, nunca más a los golpes de Estado”, manifestó el senador de Revolución Democrática Juan Ignacio Latorre.
Desde el Partido por la Democracia, Loreto Carvajal aseguró que las consecuencias del golpe “siguen presentes y siguen dañando el alma nacional”. Lamentó el clima político “polarizado” de las semanas recientes e hizo hincapié en la necesidad de no repetir “errores y horrores del pasado”. “Tenemos mucho que construir y, por tanto, debemos multiplicar e insistir en construir espacios de diálogo”, sugirió.
Rojo Edwards, del Partido Republicano, rechazó los homenajes impulsados por el oficialismo, asegurando que “limitaron la posibilidad de tener un Chile más unido”.
Ximena Rincón, de Demócratas, valoró el Plan Nacional de Búsqueda de detenidos desaparecidos que impulsa el Ejecutivo.
José García Ruminot, de Renovación Nacional, destacó a su vez que actualmente existe “mucha más conciencia del valor de la democracia, del respecto irrestricto de los derechos humanos y del rechazo a la violencia como medio para alcanzar el poder político”.
“Nunca más responsabilicemos a las víctimas de los hechos que nos han hecho tanto daño”, manifestó la senadora del Partido Comunista Claudia Pascual, que recordó las cifras de víctimas recogidos en los informes de las comisiones Valech y Rettig. “Verdad plena, justicia, reparación y garantías de no repetición no es dividir al país, es memoria, es democracia para el presente y compromiso con el futuro”, aseguró.
Javier Macaya, presidente de la Unión Demócrata Independiente, expuso que la violación a los derechos humanos corresponde al “dolor más grande en la historia reciente de Chile”. El timonel gremialista dijo que no es “razonable tratar de imponer una verdad” respecto a lo ocurrido y llamó a enfocarse en el futuro y las necesidades de la ciudadanía.







