Política

Lincolao desata nueva crisis en ministerio de Ciencias

Mario López M.

Lincolao
Foto: Publicado en Instgram por ximenalincolao
Una nueva ola de despidos al interior de la cartera ha terminado por fracturar definitivamente la relación entre la autoridad y los funcionarios, dejando en evidencia una gestión marcada por las contradicciones

Nueva Crisis en el Ministerio de Ciencia: Despidos masivos y el ocaso de la confianza en la gestión de Ximena Lincolao-

La cuestionada administración de la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, vuelve a estar en el centro de la polémica. Una nueva ola de despidos al interior de la cartera ha terminado por fracturar definitivamente la relación entre la autoridad y los funcionarios, dejando en evidencia una gestión marcada por las contradicciones, la falta de transparencia y una serie de episodios controversiales que han golpeado la estabilidad del sector.

La Asociación Nacional de Funcionarios y Funcionarias del Ministerio de Ciencia (ANFUCYT) no ha guardado silencio. Tras la reciente desvinculación de seis profesionales, el gremio ha denunciado que la medida es una muestra más de la «falta de confianza con la autoridad». Lo que más indigna a los trabajadores no es solo la pérdida de sus empleos, sino el engaño sistemático: la misma ministra Lincolao había garantizado anteriormente que no existía un plan de despidos, una promesa que hoy queda como papel mojado.

El fantasma de la inestabilidad

Este escenario de incertidumbre no es nuevo. La ministra ha estado vinculada a constantes roces y desprolijidades, que ya habían provocado la renuncia del exsubsecretario Rafael Araos. En su momento, Araos advirtió sobre la existencia de un plan para reducir la dotación del ministerio, una versión que Lincolao se apresuró a desmentir categóricamente ante los funcionarios. Hoy, la realidad desmiente a la secretaria de Estado, reafirmando una tendencia preocupante en su gestión.

La subsecretaria Carolina Rossi, por su parte, ha intentado justificar las salidas argumentando una «reestructuración» en etapa inicial, pero sin entregar detalles concretos ni criterios de evaluación profesional. Esta falta de claridad refuerza la tesis de que, bajo la actual administración, el Ministerio de Ciencia se ha transformado en un terreno fértil para la improvisación y el conflicto interno.

Una gestión envuelta en polémicas

La ministra Lincolao se ha convertido en una figura constante en los titulares, pero lamentablemente por razones ajenas al avance científico. Su gestión ha estado marcada por «distracciones» políticas,  cuestionados lobbys, enfrentamientos públicos y un manejo comunicacional deficiente que ha irritado tanto al mundo académico como a los propios trabajadores de su repartición. Su pésima evaluación política ha necesitado más de una vez del intento de salvataje por el ejecutivo.

La salida de su subsecretario Rafael Araos, fue el punto de quiebre tras su negativa a firmar un plan de desvinculaciones que, según diversas fuentes, ascendía a cerca de 40 funcionarios. La ministra Lincolao no solo desmintió la existencia de dicha lista en su minuto, sino que calificó la salida de Araos como un «acuerdo mutuo», tratando de minimizar el impacto de la renuncia de quien era su brazo derecho en la gestión del ministerio. Estos nuevos despidos, la desmienten.

Con la ciencia chilena en un momento clave de desarrollo, el Ministerio parece estar atrapado en una crisis de gobernabilidad crónica. Mientras el sector necesita certezas y liderazgo técnico, la cartera se consume en despidos arbitrarios, denuncias de incumplimiento de compromisos y una lucha de poder que parece no tener fin. La pregunta que hoy resuena en los pasillos del ministerio es clara: ¿cuánto más podrá sostenerse una gestión que ha quebrado su activo más valioso, la confianza?

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