Las fuertes lluvias y la crecida de los ríos del noreste de China amenazaban el viernes a las ciudades ubicadas a lo largo del cauce, lo que provocó evacuaciones masivas.
Más de 1,2 millones de personas han sido desplazadas de las zonas inundadas en la provincia de Hebei, en el norte del país, donde las aguas han empezado a retroceder tras el cese de las lluvias torrenciales que asolaron la región en los últimos días, publicó The San Diego Union Tribune, con información de la agencia Associated Press.
La provincia de Hebei, que rodea la capital, Beijing, por tres de sus flancos, emitió varias alertas para varias de sus ciudades. La región de Heilongjiang, en el norte, desalojó localidades enteras en previsión de inundaciones que podrían ser letales.
Debido al impacto conjunto del tifón Doksuri y corrientes de aire frío y cálido, las lluvias torrenciales se prolongaron durante casi 144 horas en Hebei, con una precipitación media de 146,2 milímetros en toda la provincia.
La precipitación total de 27.500 millones de metros cúbicos fue equivalente al doble de la capacidad total de todos los embalses grandes y medianos de la provincia.
Según Li Na, subdirectora del Departamento de Recursos Hídricos de Hebei, citada por la cadena estatal CCTV, la precipitación media en la localidad de Zhuozhou ascendió a 398 milímetros hasta el miércoles por la noche durante las recientes tormentas.
Las operaciones de rescate siguen en marcha. Al menos 20 personas fallecieron en los suburbios de Beijing y otras 27 estaban desaparecidas tras las tormentas del fin de semana que desbordaron rápidamente los sistemas de drenaje.

Beijing suele tener veranos secos, pero este año encadenó una serie de jornadas con récord de calor que terminó de forma drástica durante el fin de semana con casi una semana de aguaceros y lloviznas prácticamente constantes. Algunas zonas se quedaron sin electricidad, el transporte público y las casas de verano se suspendieron y las autoridades pidieron a los residentes en la metrópolis de más de 20 millones de habitantes que se queden en casa.

Las ciudades de Tianjin y Zhuozhou también se vieron gravemente afectadas. Los bomberos, ayudados por grupos de rescate voluntarios, buscaron a personas atrapadas en edificios de apartamentos y túneles ferroviarios y salvaron a cientos de ellas.
Al tratarse de la capital, la ciudad que alberga la sede del gobernante Partido Comunista y tesoros culturales como la antigua Ciudad Prohibida, Beijing tiene un operativo especial de protección contra las inundaciones que incluye el desvío del aguas a regiones vecinas. Esta iniciativa generó críticas el viernes en redes sociales que apuntaron que las crecidas en zonas aledañas podrían haberse evitado si el agua de lluvia hubiese pasado por los canales y ríos de la ciudad.
Otras regiones, especialmente del sur, sufrieron inundaciones estivales inusualmente mortales mientras que otras zonas del país, en contraste, luchan contra la sequía.






