Internacional

Peligrosa turbulencia política en elecciones guatemaltecas

América Lanzzini

Destacada Periodista y columnista

Si las elecciones se desarrollan limpiamente, este domingo en Guatemala es muy posible que gane la presidencia Bernardo Arévalo, el candidato del partido de centro izquierda Semilla, reemplazando al actual Jefe de Estado, el médico derechista Alejandro Giammattei. Sin embargo, el país vive una feroz agitación política, porque autoridades deshonestas han intentado reiteradamente evitar la subida al poder de este hombre socialdemócrata, cuya bandera de lucha es terminar con la corrupción. Además, el pueblo ya ha demostrado que seguirá manifestándose en las calles contra los abusos que han llegado hasta el Ministerio Público, cuyo fiscal es Rafael Curruchiche.

De amplio y oscuro currículo, Curruchiche es integrante de la Lista Engel de Estados Unidos, en la que Washington incluye a personajes vinculados a delitos y obstrucción a investigaciones que buscan desarticular estructuras corruptas. Esta semana, el tenebroso fiscal amenazó con que después de la segunda vuelta del próximo domingo, podría haber allanamientos y órdenes de captura contra dirigentes del Movimiento Semilla.

-No descartamos allanamientos, no descartamos órdenes de aprehensión, no descartamos solicitudes de antejuicio después del 20 de agosto –declaró anteayer este fiscal que ya varias veces ha intentado neutralizar a Semilla.

LA OTRA CANDIDATA ESTUVO PRESA

El partido de Arévalo es favorito según las encuestas que le dan un 65% de la intención de voto frente al 35% de la empresaria y ex primera dama guatemalteca Sandra Torres, cuyo candidato a vicepresidente es un pastor evangélico; ambos se oponen a un posible regreso de la Comisión Internacional contra la Impunidad que combatió la corrupción en el país durante más de una década y llevó a la cárcel a dirigentes de alto perfil.

Torres fue detenida en 2019 por supuesta financiación electoral ilegal de su partido y asociación ilícita. Tras varios meses en la cárcel, pasó a arresto domiciliario hasta ser absuelta a finales del año pasado.

Esta semana se produjo una pugna entre el Tribunal Supremo Electoral y el Ministerio Público, la Fiscalía y el gobierno nacional. Fue así como el viernes pasado, el Tribunal Supremo Electoral presentó un recurso de amparo ante la Corte de Constitucionalidad para bloquear a ocho altos funcionarios e impedir que tomen cualquier decisión con la cual puedan cancelar al partido de Arévalo.
Entre los nombres están David Napoleón Barrientos, ex ministro de Gobernación, y Henry Giovanni Reyes, ministro de Defensa, dos personajes que pueden movilizar a la policía y al ejército en cualquier momento. Sin embargo, la Corte de Constitucionalidad acogió el amparo y falló a favor del Tribunal Supremo Electoral.

UNA VORAZ ÉLITE ECONÓMICA

En Guatemala opera un poderoso grupo económico que marca el rumbo de las acciones del gobierno de turno y hay analistas que advierten que mantendrá su enorme poder tras la segunda vuelta electoral, gane quien gane.

Se trata de un conjunto de empresas y familias que ha llamado la atención internacional tanto por su apetito como por su peso en las políticas que el Estado adopta o deja de adoptar.

-Las élites económicas de Guatemala están consideradas entre las más voraces de América Latina y el Caribe –asegura un reciente informe de la Universidad suiza de Saint Gallen.

Hay consenso mundial en que los sectores empresariales influyen en la formulación de políticas en toda América Latina, pero en ningún lugar tanto como en Guatemala.

-En 1951 –informa el periodista de BBC Mundo Nueva York Gerardo Llissardy- al asumir el presidente Jacobo Arbenz, prometió convertir Guatemala en un país moderno e impulsó una reforma agraria: el 72% de las áreas cultivables estaba en manos del 2% de los terratenientes. La élite económica vio aquello como una amenaza a sus intereses, al igual que la poderosa corporación estadounidense Unites Fruit Company. Y en 1954 Estados Unidos dio luz verde al golpe contra Arbenz. Muchos creen que ese golpe, el primero de la CIA en el continente durante la Guerra Fría, paradójicamente afianzó en Guatemala los privilegios que ahora la Casa Blanca critica.

Tras la caída de Árbenz y antes de que estallara la guerra civil que dejó unos 200.000 muertos, los grandes empresarios se organizaron para defender mejor sus intereses.

-En 1957 crearon el Cacif, Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras, que como gremio empresarial hoy es probablemente el más poderoso en Latinoamérica -señala Gabriel Ondetti, profesor experto en política fiscal y reforma agraria en la región-. Incluso para América Latina, la élite guatemalteca es excepcionalmente unida y antiestatista. Está motivada por el deseo de impedir la aparición de un Estado que pueda imponer más impuestos a las élites y mejorar la calidad de vida de la población.

-El Cacif opera casi como un partido político -sostiene el economista Juan Alberto Fuentes, quien siendo ministro guatemalteco de Finanzas entre 2008 y 2010 intentó impulsar una reforma fiscal progresiva que fue rechazada por el empresariado y el Congreso-. Como son un grupo muy concentrado, centralizan sus gastos en publicidad y tienen una influencia muy fuerte en los medios de comunicación, entonces hay también un manejo ideológico por parte de ellos. Ninguna legislación determinante, en particular en el área económica, va a ser aprobada sin su consentimiento.

-Los empresarios del país suelen apuntalar a candidatos alineados a sus intereses –advierte Gerardo Llissardy- y las propuestas de Semilla contemplan más injerencia del gobierno en la economía, inversión pública en infraestructura, creación de empresas estatales y políticas de competencia. Sus diputados propusieron en octubre retirar los representantes del Cacif de decenas de juntas directivas del Estado.
En ese contexto no extraña que en la primera vuelta de las elecciones guatemaltecas grupos de poder hayan promovido la candidatura de Zuri Ríos Sosa, hija y defensora de Efraín Ríos Montt, uno de los dictadores más crueles de Centroamérica, quien propició el genocidio de 1.600 indígenas en el norte de
Guatemala entre 1982 y 1983, con el apoyo del entonces presidente de Estados Unidos, el actor Ronald Reagan.

-Todos estamos cansados con la corrupción y el abuso –dijo Bernardo Arévalo en su último discurso-. Necesitamos voltear la página, salir del pantano de la corrupción y entrar a votar con alegría y confianza. Necesitamos un futuro con honradez y trabajo. Podemos cerrarle la puerta a los corruptos. No vamos a aumentar los impuestos y el dinero que se necesita para sacar adelante al país lo obtendremos deteniendo la corrupción y destinando ese dinero que se robaba al servicio de la gente.

Comparte en:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email